El Diario de "M"

Llegó el día

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Escrito por Karla Guajardo

Salgo de mi casa a las 5:00 am para tomar el autobús al aeropuerto. Duermo 3 horas. Camino con maleta 20 minutos y me subo al autobús, luego al avión y no tardo nada en caer dormida, aunque como toda aerolínea de bajo costo, se encargan de mantenernos despiertos. Los odio.

Después de la desmañanada del viaje, recojo el coche. Cuando llego a la empresa me asignaron un Fiat 500 negro, hermoso. Ahí voy como adolescente por las carreteras de España acompañada de música andalusa emitida por mi fiel compañera de vida, la radio.

Gracias al semi Dios internet llegué al hotel. La habitación pequeña pero perfecta para mi, individual pero con vista al mar. Me instalo. Definitivamente serían días de relax como deben de ser, lástima que el agua del mar estaría demasiado fría para meterse.

Disfruto mucho estar sentada en la cama y sentir las olas del mar entrar por la pequeña terraza. Me pongo a escribir y pongo música de fondo para relajarme. Me acompaña Coldplay versión instrumental. A las 9:30 pm me estaba entregando a Morfeo, pero con el pendiente de la medicina de las 11:30pm. Mi cabeza da vueltas sobre la palabra “gemelos”.

Amanezco con un ligero resfriado y me enojé conmigo misma. Por qué si me había cuidado por tanto tiempo, exactamente qué momento lo provocó. Pero me di cuenta también que era ligero. Tuve una noche intensa con muchas imágenes y sueños que ahora despierta no recuerdo más. Una lástima. Nerviosa, inquieta y agobiada de la cantidad de gente que encuentro en el comedor durante el desayuno. Sigo nerviosa y un poco ansiosa, supongo que es normal.

Quince minutos caminando y llego a la clínica, la cita era a las 9:30am. El corazón me late un poco  agitado. Sí, estoy nerviosa. En la sala de espera se encuentra una pareja de italianos, de Roma, lo supe por su acento. Minutos después llega otra chica sola que se sienta algo nerviosa en la silla a menos de un metro de mí. Llaman a la pareja de italianos y escucho que les van a mostrar la estancia número 3. Después llaman a la chica de junto que resultó ser italiana también, lo supe por su nombre. La enfermera era italiana pero llevaba 5 años viviendo en Málaga. Tres minutos después me llaman y me asignan la estancia número 5.

Al momento de entrar me cruzo en el pasillo con la chica italiana que va sola. Definitivamente supe que había tomado una decisión muy parecida a la mía. Cruzamos miradas por un instante y creo que pensamos que no somos las únicas que hacen esto solas.

Una cama, un monitor y un sillón bastante cómodo. Me dan mi bata y protección de pies. Tengo frío y trato de calentar mis pies. Después de media hora después toca a mi puerta el doctor, me explica que tienen 4 huevitos y que si quiero dos tengo el riesgo del 25% de embarazo gemelar, ya que pondrían los dos mejores que se veían muy fuertes, me vuelve preguntar si quiero uno o dos, y le confirmo que quiero dos. Le pregunto si el proceso en laboratorio fue por FIV o ICSI y me confirma la segunda. Me pide copia de los 27 análisis realizados en noviembre pasado y el consenso firmado, seguido de la frase, “nos vemos en el quirófano”.

La ICSI consiste en la fecundación de los ovocitos por inyección de un espermatozoide en su citoplasma mediante una micropipeta, previa obtención y preparación de los gametos con con el fin de obtener embriones que puedan transferirse al útero materno.

Para mí era importante saberlo para saber si la naturaleza decidiría por mi en el sexo del bebé o el criterio del embriólogo, en mi caso la segunda. Dicen que los espermas con más movimiento y velicidad suelen ser los masculinos, en cambio los lentos pero con más fuerza, suelen ser los femeninos, así que sólo Dios sabe que me depara.

Camino hacia el quirófano y me pongo en posición de Papanicolaou. Primero hacen una ecografía para ver en qué parte del útero van a depositar los huevitos. Después introducen un catéter que será el conductor donde introducirán un segundo catéter más delgado que contendrá los huevitos.

Llega el doctor y tardan menos de un minuto en hacer el transfer. Mientras lo hacen, la conversación gira en torno a la palabra “gemelos” y mencionamos un amigo que tenemos en común, que gracias a su esposa fui a dar a esa clínica. Ellos tuvieron gemelos… “Y venga, gemelos”. Y de pronto aparecen ahí en el monitor. Esos dos puntos blancos son mis dos huevitos a los que cuidaré con todo el amor de mi vida.

Me pasan a una camilla en posición acostada para llevarme de vuelta a la habitación. El camillero ya no sabía en que idioma hablar, si italiano o español, entonces le dije que probablemente yo era un caso único en la clínica siendo una mexicana que vive en Roma y que venía a esta clínica en Málaga a hacerse este tratamiento, a lo que él respondió “eres una ciudadana del mundo”.

Me paso a la cama y me recuesto por 40-45 min, hasta que vuelve a entrar el doctor y me explica la foto de la ecografía que me traje, así como las instrucciones para los siguientes días que en realidad es hacer mi vida normal, solo tener bastante reposo este día en particular. Me deja foto de los dos blastocitos justo antes de realizar el transfer, donde se puede ver lo que es el bebé y demás células.

Después de pagar, me siento un momento en la sala exterior para poner orden en mi bolsa. Cuando sale el doctor le pido de ponerme en contacto con alguna mujer soltera que a la que le hayan realizado lo mismo, ahí nace la propuesta de hacer parte de un documental.

¿Y yo? Yo estoy extremadamente feliz de que llegara el día, tengo mucha energía positiva y quiero gritarle al mundo lo feliz que soy. Llego al hotel y me encuentro a la pareja de romanos que estaban en la clínica, comiendo papas fritas. Fue muy extraño porque ellos también me reconocieron. Ninguno sabemos quién tendrá más suerte por esta vez.

Acerca del autor

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Karla Guajardo

Karla Guajardo Ro es una fotógrafa mexicana que trabaja como free lance para México e Italia. Su interés por la fotografía, comenzó  en 2003 realizando un laboratorio en una comunidad indígena de México. Actualmente vive y trabaja en Italia. Es corresponsal de La Unión de Morelos y colabora con medios mexicanos. En sus proyectos personales se concentra en los problemas de los diferentes grupos de inmigrantes en Italia. 

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