El Diario de "M"

Planeando el día D
(segundo intento)

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Escrito por Karla Guajardo

En mi cabeza sólo estaba el 10 de marzo. El trabajo comenzó a incrementarse en los últimos días y justo después del viaje de Jordania, llegué con nueva energía que se reflejó en el trabajo. Fueron días muy buenos.

Pensando en España, tuve la indecisión durante varios días si debía hospedarme en el centro de Málaga o cerca de la clínica donde estaría más aislada. Después de un largo debate conmigo misma, decidí que era mejor estar cerca de la clínica, en paz y tranquilidad, y por qué no, disfrutar del mar frente a mis ojos.

Mi gran problema era que fue prácticamente imposible que alguna amiga tuviera disponibilidad de viajar conmigo (todas estamos en diferentes dinámicas), así que me estuve programando durante semanas de que lo haría sola… de nuevo.

Asimilado esto, mi más grande preocupación era que durante el viaje no debía hacer esfuerzos, debía mantener cierto reposo o quizá sólo bajarle a mi ritmo de vida que no es exactamente acelerado, sino lleno de actividades.  Nada nuevo, pues desde mi adolescencia siempre ha sido así.

Me surgieron algunas dudas sobre el tipo de procedimiento y algunas inquietudes, por lo que llamé al doctor para quitarlas. Me dijo que mi rutina de vida podía seguir siendo la misma. Yo estaba preocupada porque paso muchas horas de pie acompañando a turistas por Roma durante seis horas al día, así que quería organizar el trabajo.

Ya había leído en internet, ya lo había confirmado una ginecóloga de otra clínica en un video que vi por youtube y terminó de confirmarlo por teléfono el doctor. No obstante y ensando que ninguna precaución estaba de más, creí necesario bajarle un poco al ritmo del trabajo, sobre todo a los primeros días después de la implantación.

Otra duda que tuve los días previos, fue sobre la cantidad de ‘huevitos’ que planeaban implantarme. El doctor me dijo que dependía de mí, si uno o dos (aunque dos era riesgo porque podría tener un embarazo gemelar, aunque las probabilidades eran sólo del 15 por ciento). Decidí que dos para tener más posibilidades de que pegara.

Hablando con él, me resolvió también la duda que comencé a tener los últimos días. Eso si era mejor que me implantaran los ‘huevitos’ congelados o frescos… Él subrayó que serían frescos porque precisamente eso hacía la diferencia: “Siendo frescos siempre hay más posibilidades de que pegue”.

No quería que se me pasara nada, así que pasé al tema de los medicamentos, pues entre tantas cosas y viajes, había olvidado tomar el primer día el suplemento alimenticio y cuando se lo comenté, me dijo que no era importante y que no servía para nada, ahí logré arrancarle un risa diciéndole que tenían que servir de algo, sino que chiste tenía tomarlos.

Me dio mucha satisfacción poder desdramatizar el momento con esa risa, aunque fuera por teléfono, ya que siempre es tan serio cuando lo encuentro.

Después, a solas, pasé a los detalles prácticos. Decidí rentar un coche para moverme con libertad y sobretodo porque la clínica está en otra ciudad más allá de Málaga. Organizé el trabajo con un colega para que me sustituyera como guía, preparé mi maleta y traté de resolver mis pendientes para que a mi regreso no hiciera ningún esfuerzo físico.

Me concentro en el regreso a Italia y la vida de independiente al 100% que llevo. Me costará trabajo adaptarme a no hacer esfuerzo por más mínimos que sean. Los próximos días no cambiaré ni las sábanas tan solo por no mover mi propia cama.

Debo confesar que me siento extraña, es como prepararme para un viaje común y corriente, pero con otro objetivo. Me siento extraña de hacerlo sola. Hablando con mi amiga del viaje a Jordania, me decía que estos viajes y emociones, generalmente se viven en pareja, eso siempre es nuestro ideal. Yo me lo tengo todo para mí, comparto con muy poca gente lo que estoy viviendo y sintiendo.

Acerca del autor

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Karla Guajardo

Karla Guajardo Ro es una fotógrafa mexicana que trabaja como free lance para México e Italia. Su interés por la fotografía, comenzó  en 2003 realizando un laboratorio en una comunidad indígena de México. Actualmente vive y trabaja en Italia. Es corresponsal de La Unión de Morelos y colabora con medios mexicanos. En sus proyectos personales se concentra en los problemas de los diferentes grupos de inmigrantes en Italia. 

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