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Rogando a Santa Apolonia
por una educación dental y otras cosas

Rogando a Santa Apolonia por una educación dental y otras cosas

Día del Odontólogo

Cuentan que Santa Apolonia fue torturada para que desistiera de su fe católica,  sacándole todos los dientes “en vivo y a todo color”, y es por ello que, se dice, cuando se sufre de dolor de dientes y/o muelas se le ruegue a Santa Apolonia para que desaparezca el dolor.

Pero ella para lograr su cometido requiere de un intermediario llamado ODONTÓLOGO o DENTISTA, pues somos nosotros quienes hacemos posible el ‘milagro’ de eliminar el dolor.

Cuando yo estudie odontologia, tuve muy claro que no era para ser “sacamuelas” (como muchos nos dicen). No. Mi pensamiento y deseo siempre fueron para  salvar a los pacientes.

Pero en este México nuestro, es un poco (o muy) difícil dejar de ser “sacamuelas”. La gran mayoría de las veces, a los odontólogos no nos dejan de otra más que acabar sacando las muelas y los dientes, porque desgraciadamente no hay educacion dental.

Pareciera que las nuevas generaciones se ocuparan más por ello con sus hijos, pero muchas veces al ver los costos, van dejando para “después” los tratamientos y sólo regresan en una urgencia para terminar por sacarse las muelas.

Y ahí tenemos otro problema al que nos enfrentamos (tanto como la tortura de Santa Apolonia): Los costos.

Acudir al odontólogo siempre se ha considerado un servicio caro y, por ende, se cree que los dentistas ganamos “la pura lana”, pero no. La verdad es que para nosotros también es costoso realizar nuestro trabajo. Los materiales, el instrumental y equipo son caros y casi todos de importacion, y aunque usted no lo crea, en algunos casos es también dificil conseguirlos.

Pero no todo termina aquí, pues además de la falta de educación dental y los costos, hay un factor que creo, es el más importante: LOS PACIENTES.

La gente no valora nuestro trabajo, les pongo un ejemplo:

Cuando van con el médico general o de especialidad, éste los revisa, los escucha les extiende una receta y les cobra, y el paciente le paga el total de la consulta, y sale a surtir su receta para que le calme sus males, gastando en ella el doble o más de lo que fue la consulta, pues para nadie es sorpresa el alto costo de las medicinas, pero ésa es otra historia. El paciente, termina por decir: “¡Qué buen doctor es!”.

Nosotros quitamos el dolor,  lo revisamos, lo escuchamos, limpiamos la zona dejamos sin el factor que lo produce, dejamos el órgano dentario protegido, y cuando llegamos al momento de dar la cuenta, el paciente dice”¿por qué tan caro’” y nos regatea como si vendieramos chicles, para salir dejándonos un abono de su tratamiento, porque eso sí, somos los profesionistas a los que nos pagan en abonos.

Entonces sí, nosotros somos quienes tenemos que rezarle a Santa Apolonia para soportar el sufrimiento de tener que hacer milagros para salir de los gastos, que esos no son a pagos.

Menos mal, que los odontólogos sí tenemos una santa patrona…. Feliz día del Odóntologo

Acerca del autor

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Angélica Rodríguez Jurado

Estudió la carrera de cirujano dentista en la Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco. Cursó la especialidad en el Centro de Estudios de Posgrado en Ortodoncia Valle de Anáhuac, CEPOVA. Durante ocho años trabajó en PEMEX conjuntando la práctica privada, como hasta ahora. Vive en la Ciudad de México.

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