
Vayan estas líneas como disculpa anticipada, de la enorme ignorancia que a partir de hoy iré regando a través de mis garabatos, pues sin ser una voz calificada, acepté la invitación para hablar de un tema que sí bien me apasiona, nunca he sabido explicarlo.
Por ello gran parte de mi trabajo lo he dedicado a tratar de descifrarlo y cuando creo hallar una pista que me ayude a entender, surgen enseguida nuevas ideas y sensaciones que me ponen de nuevo al inicio del camino. Y es que, ¿quién puede hablar del amor con voz de experto, si en realidad todos somos aprendices perpetuos?
Yo por ejemplo me he enamorado de una falda larga, de una noche de luna, de la luna misma. Me he enamorado de una mirada y de muchas voces, de una canción y una guitarra, de momentos y sueños, de hadas y brujas.
Me enamoré desde niño y aún recuerdo ese amor como si nunca hubiera crecido. Será tal vez que el amor requiere conservar la inocencia e ilusión de un niño para darse una y otra vez y siempre recibirlo con asombro. Muchas líneas se han escrito y dibujado en torno al amor, aquí van las mías, mis hallazgos con una invitación, hablemos de amor…


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