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Fallan empresas tortilleras en fortificar sus harinas pese a recomendaciones de la OMS

Changing Markets y Proyecto Alimente realizaron una investigación conjunta sobre la fortificación de hierro de las marcas más populares de harina de maíz y de trigo disponibles en México. El resultado fue que ocho de las principales marcas de harina de maíz no utilizan el tipo de hierro recomendado por la ley mexicana y por la Organización Mundial de Salud (OMS) para fortalecer sus productos.

En el marco del XVIII Congreso Latinoamericano de Nutrición, Alice Delemare, representante de Changing Markets, expuso que se analizó la información presentada en las etiquetas de los paquetes de harina relacionada a la fuente de hierro utilizada.

“Es inaceptable que conocidas marcas de harina de maíz nixtamalizada hagan caso omiso de las recomendaciones en las normas mexicanas a la hora de adicionar sus productos”, dijo sin mencionar las marcas.

“Hay grandes empresas que ponen en riesgo la eficacia de la fortificación como medida para combatir el grave problema de salud pública que es la anemia en México al seguir utilizando las fuentes de hierro que peor se absorben por el cuerpo humano”.

Refirió que, por otro lado, a pesar de que la mayoría de las empresas mexicanas de harina de trigo sí utilizan el tipo de hierro recomendado en sus productos refinados, no lo hacen en las variedades integrales.

Manifestó que hay marcas de harina de trigo importadas que no cumplen con la legislación mexicana de etiquetar sus productos y, por lo tanto, se desconoce si estas harinas de importación están fortificadas o no.

Agregó que las omisiones y el incumplimiento de la industria de la harina se convierten en un problema de salud pública al considerar que el consumo de este producto constituye una gran proporción de la dieta básica de la mayoría de la población mexicana,

“El maíz representa 72% del consumo de los granos en México”.

Indicó que los molinos de harina y la industria alimentaria juegan un papel importante en el combate al grave problema de la deficiencia de hierro, en especial en sectores vulnerables como mujeres embarazadas y niños.

Dijo que las compañías eligen ignorar las recomendaciones en la legislación y las directrices de la OMS, cuando la fortificación eficaz de las harinas podría tener un impacto significativo en la lucha contra la deficiencia de hierro y en la mejora de la salud de la población.

A su vez Yatziri Zepeda, representante del Proyecto Alimente, puntualizó que “la anemia en México es un problema grave de salud tanto en niños como en adultos”.

Expresó que es inaceptable que las prácticas actuales de la industria no reflejen el espíritu de la Ley General de Salud que establece la fortificación obligatoria de las harinas con hierro.

Apuntó que, si la fortificación no se hace de manera adecuada, “en el corto plazo, perdemos una gran oportunidad de proveer a la población mexicana con el hierro que requiere mediante dos de los alimentos que más consumimos: la harina de trigo y de maíz”.

“También es fundamental que el gobierno de México establezca lineamientos claros sobre los compuestos que las harineras deben utilizar para la fortificación de hierro de acuerdo las recomendaciones de la OMS y que haga rendir cuentas a las empresas que no cumplan”.

Explicó que con base en datos de la Encuesta Nacional de Salud 2012 se encontró que 62% y 89% de adolescentes y adultos en México ingieren hierro de manera inadecuada y en su dieta diaria, entre 46% y 52 % de los niños mexicanos no consumen suficiente de este mineral.

También se evidenció que 90% de las mujeres no presentan una ingesta adecuada para llevar una vida sana; y casi una cuarta parte de los niños menores de cinco años y una quinta parte de las mujeres embarazadas en México sufren de anemia, cuya causa, en la mitad de todos esos casos, se calcula que es la deficiencia de hierro.

Afirmó que, si bien la deficiencia de micronutrientes debe abordarse mediante el acceso garantizado de la población a dietas diversas y nutritivas, “una solución complementaria a este problema de salud pública es la adición de micronutrientes a los alimentos para corregir o prevenir deficiencias en la dieta de la población, lo cual ha demostrado ser una estrategia costoefectiva que se practica en muchos países, incluso en México”.

“HARINA DE OTRO COSTAL”

Las organizaciones Changing Markets y Proyecto Alimente, después de detectar que la población mexicana presenta ciertas carencias de micronutrientes que son fundamentales para un saludable funcionamiento del organismo, han dedicado esfuerzos en estudiar y exponer este tema como una preocupación de salud pública en México.

En su primer informe sobre México ‘Harina de otro costal: La fortificación de alimentos de México a Examen’, las organizaciones plantearon cómo en el país, a pesar de registrarse una de las tasas de obesidad más elevadas del mundo, existe una baja ingesta de minerales esenciales (hierro, zinc, calcio y magnesio) en la dieta de la población.

Por esta razón, las organizaciones llevaron a cabo un segundo estudio para dar cuenta del cumplimiento en la fortificación de productos por parte de las compañías de alimentos, así como exponer la escasa supervisión y aplicación de la ley.

Además, este segundo estudio compara la legislación mexicana con las recomendaciones que hacen organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a la correcta fortificación de alimentos como las harinas de maíz y trigo, con el objetivo de enfrentar el reto que representan las deficiencias de micronutrientes para la salud pública de México.

LLAMADO AL NUEVO GOBIERNO

Varias organizaciones presentes en el Congreso de Nutrición hicieron un llamado al nuevo gobierno mexicano para que se asegure de que la ley sea clara e inequívoca acerca de la fortificación de las harinas, y haga cumplir dicha ley.

Alejandro Calvillo, del Poder del Consumidor, destacó que el informe demuestra que varias de las más grandes empresas que producen harinas de maíz en México “no están fortificando su producto como es recomendado, lo cual supone una carencia nutricional para millones de mexicanos, esto es grave en países como México donde el consumo de este producto es muy alto”.

“Este estudio muestra un ejemplo más del comportamiento irresponsable de varias de las grandes corporaciones de alimentos, el informe demuestra que la legislación que regula la fortificación de hierro debe ser mejorada, así como fortalecerse el monitoreo y la evaluación de la calidad de estos productos porque no debe dejarse a la industria autorregularse”.

Expuso que mientras tanto, a los productores de alimentos procesados y a las marcas propias de los supermercados se les pide que demanden harina fortificada a sus proveedores y estandaricen su adquisición como una política general, manteniendo la documentación sobre la adquisición de harinas fortificadas para la inspección de los funcionarios del gobierno.

Rolf Klemm, de la Helen Keller International, expresó que “las carencias micronutricionales como consecuencia de una alimentación pobre en vitaminas y minerales esenciales plantean problemas significativos de salud pública entre la población de muchos países de ingresos bajos y medios en el mundo”.

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