Reportaje

Viaje al laberinto de las ‘compras consolidadas’
de medicinas

El esquema de “compras consolidadas” para reducir costos de medicamentos, que desató quejas por desabasto, no se implementó en el Hospital Infantil de México porque el catálogo no tenía todos los productos que necesita. El modelo de compras se incorporará hasta el próximo año, pero el caso sirve para empezar a desenredar la maraña que el presidente ha llamado “el huachicol de las medicinas”

Texto y fotos: Ana Cristina Ramos

El plan era sencillo: incluir a todos los hospitales en las “compras consolidadas” de medicamentos, como lo ha hecho hasta ahora el Instituto Mexicano del Seguro Social. Sin embargo, no todos los centros de atención médica se quisieron incluir.

El Hospital Infantil de México Federico Gómez (HIM), que depende de la Coordinación de Institutos y a su vez responde a la Secretaría de Salud, se aferró a su modelo porque 40 por ciento de los medicamentos que necesitaban para funcionar no aparecían en la lista de compras del gobierno federal.

Erika Islas Ortega, jefa de Servicios Farmacéuticos del hospital, lo explica:

“Todos esos medicamentos que están en el cuadro básico eran los únicos que podíamos agregar; es decir que si nosotros queríamos un medicamento de alta especialidad o en diferente presentación y que no está cargado en el cuadro básico, en automático no lo podíamos registrar”.

Ante la situación, en febrero pasado, el hospital infantil alargó lo más que pudo su contrato de abasto de medicamentos, mientras el gobierno federal definía con otros hospitales cómo iba a realizar sus compras. Cuando ya parecía que hospital no iba a tener ni la opción que quería imponerle el gobierno ni aquella en la que habían trabajado, el régimen cedió. “Nos dijeron continúen saquen su licitación como lo tenían planeado para el termino del año y ya el próximo se incorporan a las consolidadas”, dice.

Una compra consolidada se refiere a la concentración de adquisiciones de varias dependencias para aumentar el volumen de compras y obtener mejores precios. Un modelo que comenzó a funcionar en el sexenio pasado.

En el HIM el desabasto de medicamentos que se ha mencionado en recientes semanas siempre había existido, hasta que, hace cinco años, optaron por un modelo propio de abastecimiento y redujeron el 20 por ciento de faltante que tenían.

“Esto tenía que ver con las compras, tenía que ver con las licitaciones, tenía que ver con que teníamos que lanzar compras directas después de que los fabricantes o proveedores no vinieran a licitar y esto nos llevaba mucho tiempo y desabasto”, explica Erika Islas.

¿Qué pasaba? El hospital abría una licitación para 100 medicamentos, pero los proveedores sólo llegaban a competir por 50, por lo que se sacaba una segunda licitación; a pesar de eso se seguían quedando pendientes 20 medicamentos porque las empresas no cotizaban. Entonces los hospitales tenían que buscarlos para hacer una compra directa, pero ahora bajo reglas y precios establecidos por los proveedores.

El 27 de mayo, en su conferencia matutina, el presidente Andrés Manuel López Obrador habló nuevamente del cambio de régimen de las medicinas, que implica que los 10 proveedores que surtían un 90 por ciento de todas las medicinas al gobierno ya no obtengan ese tipo de contratos.

El secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, habló del caso del Instituto de Seguridad Social del Estado de Tabasco: “no ha podido adquirir medicamentos o al menos no todos, porque nadie de la industria farmacéutica ha querido abastecerlo, a pesar de que se cuenta con el presupuesto suficiente.”

En el caso del Hospital Infantil de México Federico Gómez, mientras todo este procedimiento pasaba, si un paciente requería de la medicina, era necesario adquirirla aparte; todas esas compras emergentes implicaban para el hospital un costo adicional de unos tres millones de pesos mensuales, explica Islas.

En este año, el único problema de desabasto que sufrió el HIM fue originados por un fabricante de medicamentos: El laboratorio ASPE declaró no tener la materia prima para hacer una de las medicinas usadas en quimioterapias: el mercaptopurina.

Otra razón obedeció a que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tenía retraso en la liberación de algunos registros sanitarios de medicamentos.

Eso afectó al hospital pese a que tiene su propio modelo de abstecimiento, conocido como “laboratorio de farmacia”, con un catálogo donde incluye 500 medicamentos y el proveedor le asegura que va a tener acceso a ellos y que tiene el respaldo de los fabricantes y los distribuidores para entregarlo; la desventaja es que esto reduce las opciones a sólo dos proveedores capaces de garantizar la totalidad de los productos.

El modelo, sin embargo, tiene sus ventajas. Por una parte, les ha garantizado el 97 por ciento del abasto y no han tenido que gastar en control de inventarios, espacios o personal, e incluso ha disminuido el robo hormiga que se daba en los almacenes, porque ya nada más se surte lo que se va a utilizar por una semana. Pero además, todo lo que se almacena en el hospital en las oficinas centrales no se cobra hasta que un doctor firma de recibido y coteja que es lo que se pidió para el paciente.

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