Reportaje

Las medicinas rumbo a la Cuarta Transformación

Las medicinas rumbo a la Cuarta Transformación
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Escrito por Lupita Avilés

Mientras el desabasto de medicinas es un problema que no se ha podido erradicar, las autoridades de salud siguen analizando cómo resolverán esta crisis que, como dijo López Obrador hace unos días, se vio afectada por la corrupción en el sector, donde políticos corruptos empresarios vendían lo que debía ser otorgado sin costos a la población. Otro problema pendiente a resolver son los acuerdos comerciales entre México, Estados Unidos y Canadá, donde nuestro país se ve penalizado en esta materia

Cuando todavía era Presidente electo, desde el pasado mes de octubre, Andrés Manuel López Obrador hizo un llamado a la industria farmacéutica para que se bajaran los altos costos que se mantiene en las medicinas e incluso, ya desde hace tres meses, dijo que si era necesario, se abrirían las licitaciones al extranjero.

En su discurso del pasado 3 de enero, cuando inauguró las nuevas oficinas del IMSS en Morelia, de nueva cuenta, pero ya como Presidente de la República, López Obrador volvió al tema: “hay que resolver lo de las compras de medicamentos, hay que tomar la decisión de no permitir la corrupción en la compra de medicamentos y si se necesita abrir las licitaciones a empresas internacionales, que se compren las medicinas donde convenga”.

Pidió incluso, desterrar las palabras “cuadro básico”, pues explicó la injusticia que representa para los pacientes con enfermedades como cáncer, que se les recomiendan ciertas medicinas que superan los 120 mil o 140 mil pesos para tratamientos de un mes y como no están en el cuadro básico, no se puede hacer nada, pues millones de ciudadanos no pueden adquirirlos.

“Tenemos que garantizar el derecho a la salud y a todos los medicamentos y esto lo tenemos que hacer poco a poco”.

Pero ¿cómo están los acuerdos comerciales en lo que respecta a los medicamentos?

En el acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en el apartado 20-F-14, que hace referencia a la propiedad intelectual de los llamados biomedicamentos, se amplía la vigencia de la patente de un laboratorio hasta 20 años.

Esta extensión de tiempo impedirá que los biomedicamentos, en versión genérica, se produzcan en nuestro país. Esto limita a la industria farmacéutica nacional para la elaboración de los mismos, con un impacto negativo en la salud de la población que no podrá acceder a medicamentos a un costo más accesible,  y  aquí  no hablamos de “medicamentos gratuitos”.

A nuestro país, le  “pegan”  y le “cuestan”  los cambios aceptados en el tratado comercial T-MEC con Estados Unidos y Canadá, así lo dijo en octubre pasado, el representante del gobierno de López Obrador y renegociador de dicho acuerdo, Jesús Seade, al referirse al impacto que tendrá la protección de patentes en materia de biomedicamentos, en investigación e información de fórmulas activas, con la que contarán las farmacéuticas extranjeras para la elaboración de los medicamentos, y que impide la participación en el mercado de la industria nacional, ya que   no podrá acceder a la información de datos por más de 20 años.

“México tiene una demanda exponencial de medicamentos y esto va a crecer porque la población está envejeciendo”, explicó la doctora María Cristina Rosas González, especialista en  Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

“Cada vez vamos a requerir más medicamentos y es difícil comprar de patente, evidentemente. Y con las nuevas condiciones que nos están imponiendo con el acuerdo comercial va a ser costosísimo y cuando vemos el tipo de  padecimientos de la población mexicana con enfermedades crónico-degenerativas no transmisibles, los tratamientos son carísimos. Estamos hablando de cáncer, diabetes mellitus, hipertensión y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), aunque en México no es un problema tan grave como en Brasil”, dijo Rosas González.

En opinión de la especialista, las repercusiones que tendrá para nuestro país, las negociaciones en el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en materia de propiedad intelectual sobre medicamentos biotecnológicos, son  “un tema lesivo a la soberanía nacional”, dijo.

Señaló, que el capítulo de propiedad  intelectual, es cada vez más intrusivo y protege más a los intereses de las empresas (laboratorios farmacéuticos extranjeros), y más específicamente, sobre patentes.

“Las farmacéuticas, han llegado con la espada desenvainada  para  obtenerlo  todo. De las concesiones de los diez años pasamos a 20 en materia de propiedad intelectual”, afirmó.

-¿Qué implicaciones tiene esta protección a las patentes en la producción de biomedicamentos?

“Prácticamente implicarían patentar la vida. Es un tema del que casi nadie habla, sobre estos medicamentos biológicos. No sé por qué pero la industria farmacéutica mexicana parece estar muy tranquila, me imagino que por presiones”.

Agregó además, que de mostrarse  contestataria la industria farmacéutica  mexicana, podría cerrarse el mercado que se tiene con Estados Unidos,  y es una actividad comercial muy importante, por lo que el problema se vuelve muy complejo.

-¿Tenemos una alta incidencia en enfermedades crónico-degenerativas que requieren  biomedicamentos, qué escenario percibe para nuestro país?

“Las diez principales  causas de muerte en México según el INEGI, son las cardiovasculares, diabetes, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), y los medicamentos oncológicos,  que son carísimos”.

“A mí me gustaría como paciente poder acceder a medicamento de patente pero con estas disposiciones, en  donde me van a liberar la patente en 10 años a lo mejor yo ya me morí y todavía no liberan la patente”, explicó la doctora María Cristina Rosas.

Así mismo, agregó que es un problema social con una dimensión  más allá de lo económico y lo comercial. El problema, dijo,  es que hay poca tutela en materia de salud cuando se hacen estas negociaciones comerciales en temas de propiedad intelectual, afirmó.

“Es un tema invisible, casi nadie está hablando de esto y sería importante visibilizarlo, y me da miedo que así como aceptamos este acuerdo comercial con todas las concesiones,  los futuros acuerdos que se negocien con  Estados Unidos, incluyan este tipo de disposiciones”.

Opinó que, en el futuro, Estados Unidos no va a aceptar que la propiedad intelectual, tenga menos de lo que se aceptó en esta etapa.

Por su parte, Juvenal Becerra Orozco, presidente de la  Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (UNEFARM), en entrevista vía telefónica, señaló que el sector se mantiene atento y confiado en que no habrá mayor afectación a la industria farmacéutica nacional, pues con Estados Unidos,  solo se comercia un 17 %, sin embargo, dijo,  que aunque  las negociaciones sobre el T-MEC en materia de patentes, fue un acuerdo a modo, (para Estados Unidos), explicó que aún falta la ratificación de las Cámaras de los países correspondientes, y subrayó, que “nosotros seguiremos muy atentos, a la expectativa de cómo se van dando las cosas”.

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En tanto,  el doctor  Ricardo Martín Castro Acosta, jefe operativo del Laboratorio de Análisis de Moléculas y Medicamentos Biotecnológicos (LAMMB) de la UNAM, indicó que la parte más grave del acuerdo comercial es la protección de los cinco años adicionales a las patentes de los laboratorios extranjeros, porque afirmó, “sí estarán protegidos y no podrá ser usada la información clínica por alguien más para que se produzca un genérico”.

En cuanto,  a la parte de medicamentos para tratamientos oncológicos, explicó que, debido a que son patentes que están a punto de vencer, es ahí donde está la problemática principal,  ya que no solamente  es la regulación o la protección que se les da, sino toda la parte legal que tienen a su favor por los huecos jurídicos que existen  para evitar así que estos biomedicamentos, se produzcan  en versión genérica y entren al mercado.

En entrevista con Salud Primero, citó el caso de Probiomed, empresa farmacéutica mexicana que produce biomedicamentos en versión genérica.

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“El medicamento Rituximab, para tratamiento oncológico, salió al mercado mexicano con un costo de 17 mil pesos comparado con los 30 mil de Roche. Sin embargo, Probiomed tuvo que enfrentar la demanda interpuesta por  la firma suiza. El laboratorio mexicano quedó fuera del mercado, tras el retiro del registro sanitario de Cofepris, indicó el especialista de la UNAM.

“No es que el medicamento de  Probiomed  sea malo, para nada. Es un medicamento muy bueno, sin embargo, hay varios huecos legales en materia de protección a patentes”.

Agregó que la protección de las patentes en esos biomedicamentos, no solamente va a 10, 15 o 20 años de venta, sino que además es una protección por todo ese tiempo, y que puede extenderse aún más, indicó.

“El activo farmacéutico no lo patentan y es apto para ser utilizado, el problema es que adicional a ese activo farmacéutico, tienes una serie de patentes que protegen varias cosas, y por eso es que no está bien establecida esta regulación” explicó el doctor Ricardo Castro.

Asimismo, indicó que las demandas legales interpuestas por las firmas extranjeras, evitan que las diferentes biofarmacéuticas, como las nacionales por ejemplo, (caso de Probiomed), que quieran entrar al mercado, en versión genérica de los biocomparables,  no lo puedan hacer porque hay una demanda en curso, y en consecuencia, no pueden tener el registro sanitario y menos comercializar el producto.

Explicó que México cuenta con calidad internacional en la producción de biomedicamentos. Hay producción  con altos niveles  de competencia. Los expertos en la materia de biotecnología producen este tipo de biotecnológicos sin ningún inconveniente. La industria farmacéutica nacional produce biosimilares para competir con las demás compañías innovadoras.

Aclaró que los biosimilares, biomedicamentos, biocomparables,  (biogenéricos) aprobados, son igual de seguros que el medicamento innovador (medicamento de patente). Esto lo tiene que saber la sociedad, finalizó.

Funciones del LAMMB

Para tener control del ingreso de biogenéricos al mercado, Cofepris habilitó instituciones académicas como el Laboratorio de Análisis de Moléculas y Medicamentos Biotecnológicos (LAMMB) dependiente de la UNAM.

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  • Realiza análisis de compatibilidad  de estos medicamentos.
  • Comprueba que el medicamento sí es similar al medicamento innovador. Se realizan pruebas de compatibilidad de diferentes medicamentos y anticuerpos monoclonales.
  • Brinda apoyo a la industria nacional y a la academia para hacer análisis que en caso de ser positivas, se canalicen a Cofepris, para que autorice su entrada al mercado
  • Verifica que el medicamento tenga la calidad adecuada para ser utilizado. Esto implica cómo se produce, cómo se purifica, y la parte de caracterización que tiene que ver con atributos de la calidad del medicamento que son parte del producto que se libera al mercado.

¿Qué es un biomedicamento?

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Son producidos a partir de tecnología recombinante. Aunque hay una serie de nombres que se le han puesto a lo largo del trayecto.

Es todo aquel que se produce a partir de tecnología recombinante. Es decir, se utiliza algún tipo de célula para ser producido.

¿Qué es un patente?

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Son los derechos exclusivos que una autoridad concede al inventor de un producto nuevo para ser comercializado por cierto tiempo.

El propósito de las patentes consiste en “premiar” la invención y gasto que realiza el laboratorio farmacéutico. El tiempo de 10 a 20 años de protección a la información, le permite a dicha empresa, recuperar su inversión.

Se beneficia por un periodo de la exclusividad en el mercado. Recupera la inversión y genera ganancias.

Estudios demuestran que la inversión es recuperable en menos de 20 años  y con ganancias considerables.

Las diferencias entre la comunidad científica y la industria farmacéutica entre la cantidad de tiempo para recuperar la inversión realizada en medicamentos, refleja solo la falta de transparencia del gasto real que  las farmacéuticas realizan, porque ésta no es pública.

Los laboratorios internacionales buscan protegerse con mecanismos legales para alargar la duración de las patentes.

Acerca del autor

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Lupita Avilés

Periodista egresada de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, incursioné en prensa escrita, medios electrónicos, así como agencias de monitoreo y la docencia. La necesidad de conocer lo desconocido y meterme en terrenos inesperados, como dice el cantante Luis Eduardo Aute, me apasiona. Comunicar lo que aprendo me gusta tanto como descubrirlo. Disfruto ir detrás de la curiosidad y encontrarme con nuevos horizontes.

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