El enorme problema del desabasto en México tiene como consecuencia otros problemas que, con la violencia de los últimos años, se agrava cada vez más.
Si a veces ya es difícil que a los millones de derechohabientes se les surtan los medicamentos que se pueden adquirir sin receta en cualquier lugar como iboprufeno o diclofenaco, que básicamente calma dolores simples, conseguir otro tipo de medicinas para aliviar males más severos, muchas de las veces, es prácticamente imposible.
Incluso hay estados como Tamaulipas han tenido que cerrar sus centros de distribución por la violencia que hay, lo que ha ocasionado también desabasto y clonación de medicamentos, es decir, un aumento en el mercado negro.
Raymundo Trejo, director comercial de Levic, distribuidora de medicamentos, dio a conocer a principios del año que Levic se vio en la necesidad de cerrar la distribución en algunas zonas fronterizas de Tamaulipas debido al incremento de robos contra sus unidades de transporte, por lo que ese mercado ahora es cubierto por pequeños distribuidores.
Otro fenómeno que han detectado en la frontera norte es la clonación de medicamentos en presentaciones macro, es decir, empaques que traen supuestas medicinas en mayores cantidades a las habituales.
En Jalisco, está el caso de tráfico de medicinas del sector oficial -se llegó a detectar robo hormiga en farmacias oficiales- y además de las llamadas muestras médicas, éstas a nivel de los laboratorios.
Pero también otro submundo como es la venta de medicamentos caducos sin empaque -por lo tanto sin la fecha a la vista- o de plano con la etiqueta alterada. De ahí que a muchos se les ha obligado a marcar las fechas en la caja.
María de la Concepción Cazariego Cordero, presidenta de la Asociación mexicana de Pacientes con Artritis Reumatoide (AMEPAR), señaló en entrevista con SALUD PRIMERO, que el desabasto de medicinas para esta enfermedad es gravísimo, sobre todo al sur del País.
“Existe mucho desabasto de medicamento para esta enfermedad, principalmente en las zonas marginadas de Guerrero y Yucatán, que tienen una alta incidencia y en donde el paciente con escasos recursos se acerca a los centros de salud y no encuentra el medicamento, por lo que se tiene que trasladar a la Ciudad de México para conseguirlo en las instituciones de salud pública como el ISSSTE y el IMSS, cuando son derechohabientes, y en el caso de los enfermos que cuentan con Seguro Popular, pues es muy difícil que se los entreguen, porque no siempre tienen”, explica Cazariego.
En junio pasado la COFEPRIS y la Secretaría de Salud, anunciaron la entrada de 49 registros de medicamentos genéricos, como el celecoxib de nombre comercial Celebrex con un precio de 112 pesos, ahora con la versión genérica se podrá adquirir en 85 pesos aproximadamente. Sin embargo, varios pacientes al no contar con seguridad social y no tener conocimientos sobre sus propios medicamentos, acuden a adquirirlos donde sea.
La presidenta de la AMEPAR asegura que los mismos enfermos y sus familiares le cuentan que, al no encontrar en ninguna farmacia las medicinas que requieren, acuden al tianguis de Chimalhuacán para conseguir su medicamento.

“Sin saber si está caducado o no, si es pirata o no, están tan bien hechas las copias, que no sabemos si es el verdadero o no”.
Cazariego ahonda que en el caso de estos pacientes con artritis, se deben conseguir medicamentos modificadores de la enfermedad, como el metotrexato o ledertrexate con un costo de 944 pesos con 100 tabletas, la cloroquina, con un precio de 500 pesos y el aralen o plaquenin con 30 tabletas en 218 pesos, y la sulfalazina, que aunque tienen versión genérica, los enfermos de artritis, realizan un gasto mensual de 2 mil pesos en la compra solo de medicamentos, cuando lo pueden hacer, además de estudios que deben realizarse, más gastos en traslados hacia los hospitales de salud pública, que rebasa su presupuesto.
Por su parte, el doctor Reyes Haro Valencia, especialista en Ciencias Fisiológicas del Instituto de Neurobiología de la UNAM, con experiencia en trastornos del sueño, señala que el acceso a la salud, a pesar de múltiples intentos de cobertura, no se ha dado plenamente.
“Y esto lo vemos en nuestra cotidianidad. La atención médica es costosa en nuestro país, y las personas que no pertenecen a un sistema de seguridad social tienen grandes problemas para seguir su tratamiento. Es un fenómeno que está identificado desde hace décadas y parece intensificarse”, dijo en entrevista.
Señaló que en el caso de quienes padecen trastornos del sueño, todas las áreas de la salud se ven afectadas, por lo que hay casos que requieren el uso de medicamentos, algunos sin prescripción y otros más, con receta porque son controlados.
“Las personas normalmente con un problema de sueño, acuden primero a remedios caseros, luego al farmacéutico, luego las recomendaciones de familiares y amigos que alguien les prescribió algún medicamento, y finalmente van al médico después de un par de años”, indicó el especialista.
“A la gente en la farmacia les recomienda antihistamínicos porque tienen algunas propiedades sedantes o melatonina, están alrededor de 500 pesos y los de acción específica para controlar las acciones del sueño van arriba de 500 pesos y hasta mil pesos. Los tratamientos pueden llevar un costo mensual de mil pesos”.
Los medicamentos controlados conocidos como “zeta” por su compuesto activo (zolpiden), tienen un costo alrededor de los mil pesos. Las benzodiacipinas que se manejan en el sector salud, derivados del diazepan, están arriba de los 500 pesos, dependiendo la pauta del laboratorio. Los derivados del diazepan, sí existen en el cuadro básico del sector salud y los zeta aún no, explicó Reyes Haro.
MERCADO NEGRO

En la búsqueda de medicamentos, por falta de abastecimiento y por el alto costo que estos tienen, pacientes y familiares acuden a distintos lugares para conseguir sus medicinas, aunque no son precisamente farmacias del sector salud ni de la esquina.
En este sentido, Juvenal Becerra, presidente de UNEFARM, explicó que han detectado venta de medicamentos, en los tianguis de zonas como Santa Cruz Meyehualco, Santa Martha Acatitla, en Guadalajara, Monterrey y Michoacán, así como Chimalhuacán, en donde al parecer no pasa nada en plena luz del día con el comercio de tres mil medicinas pirata y con caducidad vencida, así como muestras médicas, que se da en los mercados o tianguis de estas zonas.
Afirma que el mercado de medicamentos en el país representa alrededor de $185 mil millones de pesos, en donde el 86 por ciento de las medicinas que se consumen se generan en México, y solo el 14 por ciento, se importa.
Los mexicanos, explicó Juvenal Becerra ,están dispuestos a invertir hasta el 45 por ciento de su salario en medicamentos y con la posibilidad de acceder al medicamento genérico que tiene un costo promedio entre 30 y 40 pesos, sin embargo, el mercado negro de las medicinas, no se ha podido controlar y se sabe también que el ingreso de medicamentos proviene de Centroamérica.

Señaló que en los últimos seis años se han asegurado 500 toneladas de medicamentos irregulares que incluyen caducos, con malas prácticas de fabricación, es decir “piratas” y muestras médicas.
Sin embargo, el problema sigue, pues adquirir un medicamento ilegal representa una ventaja del 80 por ciento más barato frente a la compra de un medicamento en farmacia.
De acuerdo a sus mismas cifras, los mexicanos gastamos 8 mil millones de pesos en medicamentos pirata o de baja calidad, según estimó el año pasado, la Unión Nacional de Empresarios Farmacéuticos, quien informó también que México ocupaba el sexto lugar a nivel mundial en la venta irregular de medicamentos, después de China, Rusia, Estados Unidos, India y Brasil.
La Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica reportó también que el negocio del mercado negro de las medicinas (falsificadas, caducas, robadas y con errores en la fabricación), genera al crimen organizado ganancias de hasta 11 mil 500 millones de pesos al año.
LOS MÁS BUSCADOS
Los medicamentos que más se clonan y que son los más buscados, de acuerdo a la UNEFARM, son los que tienen que ver con las enfermedades crónico-degenerativas, con un costo de los 500 a los mil pesos.
Entre estos también están las pastillas para la disfunción eréctil, los antiretrovirales y los antibióticos.
Becerra Orozco, señaló que aunque se ha contado con el apoyo de la Cofepris y la PGR para hacer frente a este mercado irregular, lo cierto es que no se ha podido erradicar.
“Desde 2010 hasta septiembre de 2018, se han destruido 2 mil 921 toneladas de medicinas caducas. Un total de 509 toneladas corresponden a este año”.
Otro problema, dijo, es la venta de medicamentos por internet, donde en cientos de páginas se observan anuncios de promociones de medicamentos que se venden a bajo costo.
“Estas páginas que están en otro idioma, no están reguladas, sin embargo, es por este medio que se realizan ventas sin ninguna regulación, y la población busca adquirir los medicamentos anunciados, poniendo en riesgo su salud”, detalló Juvenal Becerra Orozco.


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