Imagen sección Especial

Especial

Especial

El turismo de fiesta facilita la depredación sexual sin castigo

Turismo-de-fiesta_Freepick
mm
Escrito por Salud Primero

Universidades de Birmingham y Warwick

El modelo de la industria del turismo de fiestas promueve y protege comportamientos depredadores extremos, lo que puede llevar a la violencia sexual y de género, con el fin de hacer dinero, según una nueva investigación de dos universidades: Birmingham y Warwick. El artículo con resultados fue publicado el 1 de agosto, en la revista académica International Affairs.

Destinos turísticos en las costas del Mar Mediterráneo y otras playas europeas, como Ibiza, Ayia Napa, Magaluf y Mykonos tienen la reputación de ser destinos de vacaciones de fiesta. Cada año, los jóvenes se dirigen con sus amigos a uno de estos lugares en planes grupales descritos como ‘viaje de chicas’ o ‘chicos de tour’, caracterizadas por la salida constante a clubs, el consumo de alcohol, las fiestas y el potencial de encuentros de una noche o un romance vacacional.

La investigación de Birmingham y Warwick ha explorado cómo estos destinos de vacaciones de fiesta crean el entorno perfecto para que ocurran agresiones sexuales, y cuando suceden, intentan silenciar a las víctimas para proteger sus intereses comerciales, en lugar de buscar justicia.

La doctora Columba Achilleos-Sarll, profesora de Ciencias Políticas y Estudios Internacionales, en la Universidad de Birmingham, dijo que si bien la investigación existente sobre la violencia sexual y de género en el turismo es limitada, en muchos grupos sociales se sabe que ocurre.

“En 2018, un total de 315 turistas británicos informaron haber sido víctimas de violación y agresión sexual durante sus vacaciones, y en una encuesta en el aeropuerto, más de 6 mil 500 jóvenes turistas británicos y alemanes que regresaban a casa de vacaciones en destinos turísticos en Grecia, Chipre, Italia, Portugal y España encontraron que el 8.6% de los participantes reportaron haber experimentado acoso sexual”, explicó la universitaria.

“Nuestra investigación expone cómo el modelo de negocio del turismo de fiesta crea espacios liminales donde se fomenta el comportamiento extremo, creando un entorno propicio para que se produzca la violencia sexual de género, y cómo los destinos despriorizan la seguridad de las turistas por el bien de los ingresos económicos”, agregó la autora principal del estudio.

Condiciones para el abuso

El reporte universitario explica que en los destinos turísticos promovidos como lugares donde la fiesta no termina se crean condiciones para la depredación sexual en tres grandes áreas:

  1. Las empresas de turismo crean burbujas liminales centradas en fiestas sin fin.
  2. Estas burbujas promueven masculinidades excesivas y depredadoras.
  3. L os lugares dependientes del turismo protegen estas burbujas para mantener su reputación y preservar ingresos.

El estudio argumenta que el sector de viajes, turismo y ocio en lugares como Ayia Napa, en Chipre, producen intencionadamente la ‘burbuja del turismo de fiestas’, como un lugar donde se fomenta y normaliza el comportamiento extremo o de alto riesgo. Términos como ‘paraíso de fiestas’, ‘salvaje’, ‘loco’, ‘fenomenal’ y ‘Ayia Napa se descontrola por la noche’ se utilizan para promover vacaciones en paquetes.

Las fotografías promocionales incluyen tanto a mujeres jóvenes como a hombres, a menudo en trajes de baño, todos sonriendo, ya sea al sol o en una discoteca, con bebidas en la mano. Este tipo de marketing fomenta una expectativa de un entorno donde el consumo excesivo de alcohol y la transgresión de las reglas son esperadas.

Este ‘entorno de fiesta’ refuerza las jerarquías de género existentes, creando un ambiente permisible para la violencia de género sexual (SGBV por sus siglas en inglés).

Los actores del turismo construyen destinos de turismo de fiesta de una manera que atiende principalmente los deseos de hombres heterosexuales, impulsados por el consumo excesivo de alcohol, comercializando cuerpos y facilitando la objetivación sexual de las mujeres.

Esto se utiliza para atraer a hombres jóvenes a gastar dinero, por ejemplo, pagando 40 euros, cada uno, para ser acompañados en recorridos de bares por ‘mujeres semidesnudas que trabajan para clubes nocturnos’, mientras que los promotores de clubes alientan a los hombres a visitar los clubes de baile de ropa ligera y de striptease.

Los investigadores argumentan que cuando ocurre una agresión sexual, los destinos turísticos de fiesta intentan silenciar a las víctimas para proteger sus intereses económicos.

Los destinos vacacionales dependen de mantener una reputación positiva como lugares seguros y deseables. Los informes de violencia sexual y de género (SGBV, por sus siglas en inglés) amenazan indudablemente con ‘hacer estallar la burbuja’ de diversión, sol y relajación, y socavan la competitividad de los lugares.

Para los países que dependen en gran medida de la economía turística, las autoridades pueden acabar priorizando la protección de la reputación del lugar sobre el abordaje de las denuncias de SGBV, reforzando el silenciamiento de los sobrevivientes.

El artículo completo puede ser leído en la dirección de internet: https://academic.oup.com/ia/article/101/4/1403/8157069

Acerca del autor

mm

Salud Primero

Dejar un comentario