Investigadores farmacéuticos que trabajan en México en el campo de atención al dolor, desarrollaron un medicamento que combinó exitosamente dos moléculas analgésicas y antiinflamatorias, para mejorar la atención de los pacientes en antes, durante y después de una operación.
El avance es importante porque cada año cerca de 232 millones de pacientes son sometidos a cirugía mayor en todo el mundo. En México, sólo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en 2023 se llevaron a cabo 70 mil intervenciones quirúrgicas, es decir, aproximadamente 191 por día.
Una intervención quirúrgica es una situación de preocupación y desgaste para los pacientes y cuando su abordaje es ineficaz y aparece el dolor crónico o de larga duración hay consecuencias en diferentes niveles: en lo físico, aumenta el riesgo de complicaciones pulmonares, gastrointestinales, cardíacas; en lo psicológico, alteraciones en el estado de ánimo como la depresión y ansiedad; y en lo social, altera el sueño, disminuye la libido y reduce la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Innovación mexicana
El fármaco desarrollado en México combina celecoxib más paracetamol de prescripción médica, para el alivio del dolor agudo perioperatorio de intensidad leve a moderada. El correcto o incorrecto manejo del dolor agudo perioperatorio influye en el tiempo de recuperación de los pacientes, así como en su estancia hospitalaria y aparición o no de dolor crónico postquirúrgico.
“Esta innovación multimodal que combina celecoxib más paracetamol, brinda seguridad gastrointestinal, renal y hepática, disminuyendo el riesgo de desarrollar dolor postquirúrgico persistente o la cronificación del mismo; aunado a mitigar los malestares como parte del manejo del dolor perioperatorio”, afirmó la doctora Nury Hernández, gerente médico de la unidad de Analgesia de Laboratorios Silanes, la compañía que llevó a cabo la investigación y desarrollo del medicamento.
Alrededor de 96.3% de los pacientes hospitalizados en México experimenta dolor agudo perioperatorio], mismo que se presenta en una persona al que se habrá de intervenir quirúrgicamente, ya sea asociado a la enfermedad preexistente, al procedimiento quirúrgico o a una combinación de ambos.
“Para garantizar un manejo integral del dolor perioperatorio en los tiempos quirúrgicos, es importante el diseño del plan individualizado que tome en cuenta los antecedentes del paciente, la evaluación de los factores que pueden afectar la intensidad del dolor después de la cirugía y seleccionar la analgesia multimodal adecuada. Además de considerar el tipo de procedimiento previsto, la identificación y control de comorbilidades asociadas y la mejora del estado nutricional”, indicó la doctora Ana Lilia Garduño, especialista en Anestesiología del Depto. Anestesiología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).


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