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Fiebre Tifoidea

La fiebre tifoidea es una infección bacteriana por Salmonella typhi que se propaga por agua y alimentos contaminados. No es común en los países desarrollados donde los servicios de saneamiento de agua proporcionan ésta en condiciones saludables además de las medidas de seguridad alimentaria que velan por la correcta trazabilidad y manipulación de los alimentos.

En cambio, es una enfermedad que sí está presente en aquellos que están en vía de desarrollo. Puede afectar a cualquier persona que no esté inmunizada pero los niños son el grupo de población más vulnerable en este caso. Puede llegar a ser mortal. Contra ella existe vacunación pero su eficacia es parcial.

Causas de la fiebre tifoidea

La causa de la fiebre tifoidea es el contagio vía fecal oral de la bacteria entérica Salmonella typhi, cuyo principal reservorio es el ser humano. Se trasmite a través de las heces y la orina y la infección se produce cuando una persona come o bebe algo contaminado con la bacteria que, una vez en el organismo, se multiplica con rapidez y pasa al torrente sanguíneo.

La fiebre tifoidea no se debe confundir con el tifus ya que esta es otra infección bacteriana pero originada por bacterias del género Rickettsia que trasmiten los piojos.

También hay fiebre paratifoidea que ocurre cuando la intoxicación se produce por ‘Salmonella paratyphi’ A, B y C. Es un tipo más benigno aunque el cuadro clínico es similar. No tiene vacuna.

Son factores de riesgo de contraer la fiebre tifoidea:

  • Viajar a zonas donde la fiebre tifoidea es habitual o trabajar un tiempo en ellas.
  • Estar en contacto con una persona infectado o que lo haya estado recientemente.
  • Consumir alimentos que hayan estado en contacto con aguas residuales contaminadas o beber agua contaminada.

Síntomas de la fiebre tifoidea

El periodo de incubación de la fiebre tifoidea es de diez a quince días y los síntomas son:

  • Fiebre que va aumentando hasta convertirse en fiebre alta.
  • Dolor de cabeza.
  • Cansancio y debilidad.
  • Dolor abdominal.
  • Dolores musculares.
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Erupción.
  • Abdomen muy hinchado.
  • Tos improductiva.
  • Sudoración.

Si no se recibe tratamiento el cuadro clínico se puede complicar con delirios y ‘estado tifoideo’ en que el enfermo permanece inmóvil con los ojos semicerrados y completamente exhausto. También pueden producirse sangrado intestinal o perforaciones en los intestinos lo que es potencialmente mortal.

Diagnóstico de la fiebre tifoidea

Aparte de la descripción de síntomas, el examen físico y el historial viajero del paciente se extraerá una muestra de sangre y se realizarán cultivos de heces, orina o médula ósea para detectar la presencia de Salmonella typhi.

Tratamiento y medicación de la fiebre tifoidea

Los antibióticos, como ciprofloxacina o azitromicina suelen ser el tratamiento más efectivo frente a la fiebre tifoidea. También es muy importante beber líquidos para prevenir la deshidratación que producen la fiebre y la diarrea prolongadas. Si se ha producido perforación intestinal es precisa cirugía intestinal reparadora.

Prevención de la fiebre tifoidea

Antes de viajar a zonas donde la enfermedad está presente se debe realizar la vacunación con el tiempo suficiente, al menos un mes, para que sea efectiva. Existe una vacuna inyectable de antígeno purificado que se administra a partir de los dos años y una vacuna viva atenuada en cápsulas, vía oral, que se administra después de los cinco años. La revacunación es precisa a los tres años si se va a volver a un lugar donde la fiebre tifoidea es endémica.

Además, se deben mantener medidas de higiene como el lavado regular de las manos, antes y después de las comidas y:

  • Evitar comer alimentos que no ofrezcan garantías de control de seguridad alimentaria.
  • No tomar bebidas con hielo si este no es de agua mineral.
  • Evitar tomar infusiones o bebidas que no hayan sido preparadas con agua mineral.
  • No tomar productos lácteos que no hayan sido pasteurizados.
  • No comer fruta sin lavar y pelarla después.
  • No comer mariscos y pescados crudos.
  • No tomar vegetales crudos excepto si han sido sometidos a una solución de agua potable clorada durante un mínimo de cinco minutos.

Con información de La Vanguardia

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