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Baleares prohíbe la venta de comida chatarra
en los colegios

Favorecerán la dieta mediterránea entre los pequeños

El gobierno balear aprobó el viernes pasado un decreto para favorecer los hábitos saludables de alimentación en los centros educativos de las islas que prohíbe vender bebidas azucaradas, panadería industrial y golosinas.

Lo que pretende con este decreto, sobre la promoción de la dieta mediterránea en los centros educativos y sanitarios de Baleares, es favorecer una alimentación saludable, basada en los principios básicos de esa modalidad de dieta.

Entre otras cuestiones, prohíbe la oferta de bebidas azucaradas, bollería y chucherías envasados en las cantinas, bares y locales similares situados en los centros educativos no universitarios, tanto de forma presencial como en las máquinas expendedoras.

El decreto también establece las condiciones y criterios para programar los menús y la frecuencia de consumo semanal, así como para que se elaboren los platos.

Entre las medidas que implanta, en el caso de los centros no universitarios prevé que como primeros platos haya legumbres una o dos veces por semana; y que los segundos lleven como guarnición ensaladas variadas tres o cuatro veces por semana; y patatas, hortalizas y legumbres, una o dos veces a la semana.

En relación con los postres, recomienda fruta fresca y de temporada cuatro o cinco días por semana y que los demás días consistan preferentemente en yogur, queso fresco, requesón y fruta seca.

Las legumbres y las guarniciones de ensaladas tendrán más presencia en los menús escolares.

Entre los requisitos de elaboración, el decreto establece el uso prioritario de productos de proximidad y de temporada, el uso del aceite de oliva virgen para cocinar y aliñar, la presencia de agua como única bebida, la priorización de carnes blancas y magras, y la alternancia de pescado blanco y azul.

Los precocinados como croquetas o pizzas se pueden ofrecer un máximo de tres veces al mes, y las salchichas y hamburguesas u otros preparados cárnicos, como máximo, cuatro veces al mes.

El decreto determina además que los centros educativos con alumnos con alergias o intolerancias alimentarias diagnosticadas, tienen que elaborar menús especiales adaptados, y garantizar menús alternativos en el caso de intolerancia al gluten.

En virtud del decreto, cuando, por razones culturales, se motive la exclusión de un tipo de alimento, los centros deben disponer, “siempre que las condiciones lo permitan y sea asumible económicamente”, de un menú alternativo considerado suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del alumnado.

“Lo que hacemos con el decreto es regular los menús en los centros educativos públicos, concertados y privados, en los centros sanitarios públicos y en las dependencias administrativas sanitarias públicas”, explicó la consellera de Salud, Patricia Gómez.

El gobierno da un año a los centros para adaptarse, y respetará que se cumplan los posibles contratos que estén en vigor en esta materia hasta que finalicen.

La consejería defendió que la dieta mediterránea tiene “beneficios demostrados en la salud, tanto en la reducción de la mortalidad a causa de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, como en la prevención del sobrepeso”.

Aseguró que el decreto forma parte de la estrategia de lucha contra la obesidad del gobierno, sobre todo en la población infantil, porque uno de cada cuatro menores tiene prevalencia de obesidad, aunque Baleares es la comunidad con mejor porcentaje.

Según Gómez, “muchos alumnos, y más en la adolescencia, consumen en las meriendas por la mañana y por la tarde snacks, bebidas azucaradas y productos de pastelería industrial”.

El decreto prohíbe la publicidad de esos alimentos en los centros educativos. La Dirección General de Salud Pública y Participación vigilará el cumplimiento del decreto e impondrá las sanciones.

Con información de La Vanguardia

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