Después de Uruguay, Canadá se conviertió desde el miércoles 17 de octubre en el primer país industrializado y el segundo del mundo, en legalizar el consumo recreativo del cannabis, medida que algunos consideran uno de los mayores experimentos sociales y económicos en décadas.
La lógica tras la legalización es “mantener el cannabis fuera del alcance de jóvenes y los beneficios lejos de las manos criminales”, explicó el año pasado Bill Blair, exjefe de la Policía de Toronto y en la actualidad ministro de Seguridad Fronteriza del Gobierno de Trudeau.
Según un estudio oficial, 4,9 millones de canadienses se gastaron en 2017 unos 5,700 millones de dólares canadienses (4,400 millones de dólares de Estados Unidos) en cannabis. De esta cifra, sólo 570 millones de dólares se emplearon en la compra de marihuana para usos medicinales, algo que es legal en el país.
Así que la primera consecuencia de la “revolución verde” en la que está sumida Canadá, y que se ha hecho sentir desde hace meses, es económica.
La inminente legalización del cannabis ha generado una nueva industria en todo el país que está creando millonarios casi instantáneos y a la que grandes compañías se han sumado.
A partir de este miércoles, decenas de tiendas en todo el país, reguladas por las autoridades sanitarias canadienses, comienzan a vender de forma legal marihuana a los mayores de 18 o 19 años de edad, dependiendo de la provincia, con un precio medio de 7.7 dólares estadounidenses por gramo.
En algunas regiones se teme que la demanda inicial sea superior a la oferta a pesar de que las empresas que han recibido licencia del Gobierno canadiense para producir cannabis han estado trabajando a marchas forzadas en las últimas semanas para producir la máxima cantidad posible de marihuana.
El Gobierno ha sugerido un precio de venta de unos 10 dólares canadienses (7,7 dólares estadounidenses) por gramo de marihuana para que el coste del cannabis legal sea competitivo con el del mercado negro.
Este precio incluye dos impuestos: uno de 1 dólar canadiense por gramo o del 10% del precio de venta final, dependiendo de cuál sea el más elevado; y el impuesto provincial de venta de cualquier producto que varía entre el 13 y el 15%.
Pero el precio del cannabis variará con el tiempo, dependiendo del coste que tenga la marihuana en el mercado negro.
Las autoridades canadienses prevén que, pese a que el precio final de un gramo de marihuana será casi un 25% superior al del mercado negro, los canadienses preferirán adquirir cannabis en las tiendas oficiales porque ofrece garantías como el nivel de THC, el componente psicoactivo de la droga.
Una encuesta dada a conocer hoy señala que cuatro de cada 10 canadienses opinan que el precio determinará si compran marihuana a través de los canales legales o en el mercado negro.
La encuesta, realizada por la empresa Ipsos, indica que el precio ideal para los compradores de marihuana en la provincia de Ontario, la mayor del país, es entre 10 y 14 dólares canadienses por gramo (entre 7,7 y 10,7 dólares estadounidenses).
El país se ha estado preparando para este momento desde que el Partido Liberal del primer ministro, Justin Trudeau, ganó las elecciones generales en octubre de 2015 con una plataforma que incluía la legalización total del consumo de cannabis.
En Holanda, se permite el consumo recreativo de cannabis en los cafés y aunque su posesión en pequeñas cantidades no está penalizado, la posesión sigue siendo ilegal por lo que las autoridades siempre pueden confiscar la marihuana
Con información de: El Mundo y Público
¿Y México?

La próxima secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, aseguró que en la siguiente administración se trabajará en la legalización de la mariguana para fines lúdicos, pues esto forma parte de los proyectos de pacificación del país.
La actual senadora dijo: “Creo que todos ganan legalizando la droga, de verdad, todos ganan: baja la delincuencia, se cobran impuestos, se vende legalmente y, bueno, si quieres fumarte el churro te lo fumas, si no, no”.


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