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Opinión Del buen vivir

¿De la llave o embotellada?

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Escrito por Cecilia Navarro

La compramos y nos hace sentir bien: estamos invirtiendo en nuestra salud, es una parte de los 2 litros de agua que debemos tomar al día. Antes la recomendación era tomar 8 vasos de agua al día, hoy es tomar como mínimo la botella de 1.5 litros de agua.

La transición de los 8 vasitos a la botella de plástico ha sido tan natural, que ya casi no hay quien recuerde que antes, hará unos 15 años, cuando llegabas a un restaurante te daban un vaso de agua por cada comensal. Hoy si pides agua, te la dan en una botellita de plástico que, por supuesto, te cobrarán en la cuenta final.

El resultado de este cambio es que hoy México es el país con mayor consumo per cápita del mundo. Y otro dato que también debemos saber: el agua que compramos en botellas de PET es mil veces más cara que el agua de la red hidráulica que llega a nuestras casas.

La inofensiva y saludable botellita de agua se convierte rápidamente en basura. Aunque quienes nos venden esa botella han emprendido una campaña publicitaria para volver al PET (tereftalato de polietileno) un plástico amigable, “reciclable”, no te engañes: la dichosa botella está hecha de petróleo, ese recurso finito y no renovable cuyo uso está provocando el cambio climático.

Y a pesar de las mentadas campañas de acopio y reciclaje de este plástico, la verdad es que más del 90% de las botellas de todo tipo de plástico terminan en los tiraderos a cielo abierto, en los rellenos sanitarios o, incluso, formando enormes islas de residuos en el mar.

La Guía de buenas prácticas para un México sustentable, recientemente publicada por la UNAM(*) dice además que “Es urgente romper el ciclo de consumo de las botellas de agua. Las embotelladoras se benefician de concesiones que están agotando las cuencas hidrológicas pagando a cambio precios bajos y explotando un recurso natural común. Se trata de un despojo que debemos detener. El agua embotellada libera de una responsabilidad al organismo operador, quien debería responsabilizarse de proveer agua de buena calidad”.

Por todas estas razones, desde Salud primero te invitamos a seguir tomando agua, pero a hacerlo de manera amigable con nuestro ambiente y con tu economía. Aquí algunas recomendaciones para hacerlo:

  1. En vez de gastar en botellitas de agua, invierte en un buen purificador para tu casa, hay diversas opciones en el mercado.
  2. Utiliza un recipiente lavable que puedas rellenar diariamente antes de salir.
  3. En los restaurantes, cuando pidas agua, asegúrate de que te den un vaso de agua, rehúsate a consumir una botella de plástico con tus alimentos.
  4. Haz cuentas: dejar de comprar una o dos botellas de agua al día va a mejorar sensiblemente tu economía.

(*) Descarga la Guía de buenas prácticas para un México sustentable aquí: http://agendaambiental2018.susmai.unam.mx/.

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Cecilia Navarro

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