*Texto elaborado con información de María Teresa Cedillo Nolasco
La alimentación elevada en calorías es un factor asociado al deterioro cognitivo. Esto provoca la pérdida de funciones cerebrales que ayudan a recordar información, de acuerdo con observaciones hechas en animales y que también podrían presentarse en seres humanos. Así lo plantea la doctora Kioko Rubí Guzmán Ramos, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), que obtuvo el Premio Talento: Jóvenes Científicos e Investigadores, otorgado por el Consejo Mexiquense de Ciencia y Tecnología (Comecyt).
La científica, que labora en el Departamento de Ciencias de la Salud de la Unidad Lerma, en la UAM, recibió el galardón por sus estudios de los mecanismos moleculares de la formación de la memoria, el efecto del consumo de dietas hipercalóricas en el desempeño cognitivo y el sistema dopaminérgico en la enfermedad de Alzheimer.
Una dieta hipercalórica se define como una intervención dietética para promover el aumento de peso y mejorar la producción de energía. Puede consistir en un aumento de la ingesta de grasas y carbohidratos, con el objetivo de mitigar la pérdida de las reservas de grasa y músculo durante algunas enfermedades.
Formación de la memoria
La Química Fármaco Bióloga y doctora en Ciencias por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señaló que su actividad científica se enfoca en comprender las dinámicas de formación de la memoria; es decir, “cómo es que nosotros aprendemos, cómo evocamos esos datos y los conservamos”, procesos vinculados a trastornos neurodegenerativos.
Una de sus líneas de investigación prioritarias busca evidenciar cómo la exposición a regímenes alimenticios elevados en calorías constituye un factor crítico para el deterioro cognitivo, que implica la pérdida de funciones cerebrales que nos ayudan a recordar información.
Este enfoque resulta vital dada la alta prevalencia de padecimientos como sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2 en la sociedad mexicana. Tales condiciones metabólicas generan afectaciones en la función neuronal, más allá de las patologías periféricas conocidas.
En ese sentido, “lo que nos interesa es encontrar vías que nos permitan prevenir esos daños y dar una explicación a nivel biológico de algunas estrategias encaminadas a proteger el centro nervioso de este ambiente obesogénico”.
En particular, la investigación explora la participación del sistema dopaminérgico, que se vincula con experiencias de placer, y fortalece el engrama; en otras palabras, la comunicación sináptica se forma con el aprendizaje y la memoria.
Los niveles elevados de este neurotransmisor actúan como agentes neuroprotectores capaces de evitar lesiones causadas por alteraciones del metabolismo. El objetivo es constatar los engranajes de esta protección para su posible traslado a terapias farmacológicas o hábitos de medicina preventiva aplicables a la población.
Modelos animales
En la actualidad, la investigación de la doctora Guzmán Ramos se encuentra en etapa preclínica con modelos animales. Gracias a estos ejemplares, es posible documentar las regiones del cerebro alteradas y las causas neuroquímicas de la disfunción provocada por la edad o la alimentación inadecuada.
Explicó que la relación entre estas fallas metabólicas y el Alzheimer radica en que hay rutas celulares que coinciden con estas enfermedades. La resistencia a la insulina, por ejemplo, impacta en el funcionamiento del intelecto y, tras décadas de persistencia, deriva en la muerte celular característica del Alzheimer.
Otro de los objetivos es explicar por qué aspectos de la medicina preventiva, como fomentar hábitos saludables, promover la lectura, practicar ejercicio, es una opción viable para contrarrestar tales problemáticas. Para finalizar la galardonada destacó que este reconocimiento otorga visibilidad a la labor de las mujeres científicas dentro de la Unidad Lerma, la sede más joven de la Casa abierta al tiempo, donde el apoyo institucional facilita la colaboración de diversas áreas y unidades dentro de la propia UAM.


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