Neurooncólogos del Hospital Houston Methodist y de la Universidad Rice, en Texas, Estados Unidos, han desarrollado métodos de precisión para administrar quimioterapia en tumores cerebrales, como la inyección del medicamento directamente en las arterias que alimentan el tumor o incluso dentro del tumor mismo.
Estos procesos han permitido reducir la toxicidad sistémica y mejorar la calidad de vida de los pacientes durante el tratamiento.
Los médicos consideran la complejidad de cada caso antes de decidir entre los distintos tipos de tratamientos quimioterapéuticos al momento de crear un plan personalizado para cada paciente.
Tumores cerebrales complejos
A través de la investigación clínica en neurooncología se han desarrollado cuatro terapias nuevas, que actualmente se encuentran en diferentes etapas de prueba, como se describió en un informe del blog oficial de Houston Methodist Hospital.
• Inhibidores de bombas de fármacos: esta técnica usa nanodispositivos de inyección para introducir sustancias tóxicas directamente en las células tumorales, lo que hace que la quimioterapia sea mucho más eficaz incluso con dosis más bajas.
• Quimioterapia superselectiva intraarterial: por primera vez en Texas, este tratamiento novedoso ha demostrado ser efectivo en tumores cerebrales que no responden a otras terapias o que se consideraban inoperables, como el glioma maligno del tronco encefálico. Se perfeccionó esta terapia administrando primero un fármaco para abrir la barrera hematoencefálica, y luego aplicando quimioterapia directamente en los vasos sanguíneos que alimentan el tumor.
• Bombas inteligentes mitocondriales: desarrolladas en el Hospital Houston Methodist, son el primer ejemplo conocido de quimioterapia mitocondrial selectiva. Estas “bombas inteligentes” atacan las mitocondrias cancerosas y suprimen el crecimiento tumoral. Esta terapia ha sido altamente efectiva en estudios experimentales contra glioblastoma o tumores cerebrales malignos, y continúa en proceso de desarrollo.
• Nanodispositivos de inyección: estas diminutas jeringas inyectan la quimioterapia directamente en células cancerosas individuales, sin dañar las células sanas. En estudios experimentales, las nanodispositivos de inyección han demostrado ser altamente efectivas en varios tipos de cáncer, incluyendo glioblastoma y cáncer de mama. Esta terapia está siendo desarrollada por el hospital en colaboración con la Universidad Rice.


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