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Reconoce informe, carga mundial de mortalidad fetal

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Escrito por Mónica Díaz A.

Una tragedia olvidada

“Perder a un hijo durante el embarazo o el parto es una tragedia devastadora para cualquier familia del mundo y, con demasiada frecuencia, suele sufrirse en silencio. Cada 16 segundos, en alguna parte del mundo, una madre sufre la indescriptible tragedia de traer al mundo un bebé que ha nacido muerto”.

Esas palabras tan descriptibles y totalmente ciertas son de la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, en el reciente Informe elaborado conjuntamente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Grupo Banco Mundial y la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas (ONU Daes), sobre muertes gestacionales.

El Informe se titula “Una tragedia olvidada: la carga mundial de la mortalidad fetal”, el cual describe fielmente la situación más reciente de este tema tan invalidado y del que poco se habla, en un tema que envuelve a muchas familias en todo el planeta.

En este reporte se señala que cerca de dos millones de bebés nacen muertos cada año –1 cada 16 segundos–. La mayoría de estas muertes fetales, un 84%, se producen en los países de ingresos medios y bajos, especialmente en África subsahariana y el sur de Asia.

“Además de la pérdida de esa vida, las consecuencias psicológicas y financieras para las mujeres, las familias y las sociedades son graves y duraderas. Para muchas de esas madres, esto no debería ocurrir. La mayoría de las muertes fetales podrían evitarse con un seguimiento de calidad, una atención prenatal adecuada y la asistencia de personal cualificado durante el parto”.

En México, recientemente el Inegi dio a conocer una actualización de las estadísticas sobre mortalidad fetal. En 2019 se registró la cifra más alta en los últimos ocho años. Entre 2012 y 2018 se presentaron 22 mil 327 casos por año, y el año pasado la cifra incrementó a 23 mil 868.

De estos datos destaca que es la primera vez en los últimos ocho años en que se rebasa la cifra de 23 mil defunciones fetales en el país. Estas cifras son alarmantes dado que el Informe de Unicef resalta que la pandemia COVID-19 podría empeorar aún más la tasa mundial de mortalidad fetal.

“La reducción a la mitad de los servicios de salud causada por la pandemia provocaría cerca de 200 mil nuevas muertes fetales en 12 meses en 117 países de ingresos medios y bajos. Se trataría de un aumento medio del 11%, que en 13 países alcanzaría o superaría el 20%”.

La situación se complica más en países donde no existen protocolos hospitalarios específicos que atiendan a las mujeres con un abordaje eficiente, como es el caso de México, donde no hay programas para darles a las mujeres que atraviesan por esta experiencia el trato más adecuado que ayude a que inicien su duelo de una manera sana. Sólo el Instituto Nacional de Perinatología (Inper) cuenta con un programa aliado que se acerca mucho a los protocolos establecidos en países de avanzada.

Otro punto del reciente Informe mundial indica que más del 40% de las muertes fetales se producen durante el parto, lo que se podría evitar con la asistencia de un profesional de la salud cualificado durante el parto y una atención obstétrica oportuna en casos de emergencia.

En tanto que Muhammad Ali Pate, director mundial de Salud, Nutrición y Población del Banco Mundial, subraya que “las mujeres embarazadas necesitan acceso continuo a una atención de calidad, a lo largo de su embarazo y durante el parto. Estamos prestando apoyo a los países para fortalecer sus sistemas de salud, con el propósito de prevenir la mortalidad fetal y garantizar que cada mujer embarazada pueda acceder a servicios de atención sanitaria de calidad”.

A pesar de los avances de los servicios sanitarios para prevenir o tratar las causas de la mortalidad infantil, los progresos a la hora de reducir la tasa de mortalidad fetal han sido lentos. Entre 2000 y 2019, el índice anual de reducción de la tasa de mortalidad fetal fue de tan solo 2,3%, frente a la caída del 2,9% para la tasa de mortalidad neonatal y del 4,3% para la mortalidad de niños menores de 5 años. A pesar de todo, el progreso es posible si se establecen políticas, programas e inversiones sólidas”, se señala.

Por último, el Informe “Una tragedia olvidada: La carga mundial de la mortalidad fetal” precisa que el nivel socioeconómico influye en una mayor incidencia de las muertes fetales, así como la ubicación geográfica (las zonas rurales se ven más afectadas que las urbanas).

El 15 de octubre, países de todo el mundo se unen en la llamada Ola de Luz, donde se enciende una vela en honor de los bebés fallecidos en el vientre, parto o después de que nacieron. Es una forma de honrar a sus hijas e hijos, pero también es un llamado a concientizarnos sobre este tema que es considerado tabú, por la poca atención que se le da, y donde es imperante trabajar en políticas públicas que prevengan violaciones de derechos humanos de las mujeres en los hospitales.

MÓNICA DÍAZ ES Acompañante en duelo perinatal, tanatóloga, co creadora de MISS Eca-Red de Apoyo ante la Muerte Gestacional y de la Niñez Temprana

Acerca del autor

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Mónica Díaz A.

Acompañante y facilitadora en MISS-Eca Red de Apoyo ante la Muerte Gestacional y de la Niñez Temprana

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