Papás en Cuarentena

Aprender a ser maestros de nuestros propios hijos

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Escrito por Enrique Collantes

Cuando todo cambió en un segundo

Sin lugar a duda, los últimos meses han representado un reto de adaptación para todos, en especial para quienes somos padres de niños en edad escolar. En mi caso, dos hijos: A. de 8 años que acaba de terminar segundo de Primaria y S. de 3 años que está todavía en la guardería.

Las previsiones vitales del año saltaron por los aires en unos pocos días del mes de marzo. A mediados de dicho mes, cuando todas las noticias que llegaban de Europa hablaban única y exclusivamente del confinamiento, contagios y cierre total, a este lado del charco comenzaron las inquietudes sobre qué iba a pasar con las clases.

Sin tiempo apenas de reacción, desde el colegio de mi hijo mayor nos enviaron un mensaje para saber si “queríamos enviar a los alumnos al centro la siguiente semana”. La respuesta de las familias fue abrumadoramente un NO. En ese instante, 2020 cambió.

Mi hija S. pronto asumió que no había colegio por ser “día de coronavirus” (sic). Una respuesta adaptativa que resume en tres palabras el nuevo momento que estábamos viviendo.

Tras unos primeros días de caos, pronto se fueron organizando los colegios para continuar con la enseñanza en remoto. Y fue entonces cuando comenzamos a acostumbrarnos a unas nuevas rutinas para aprender desde casa. Llegados a este punto, comenzó nuestra experiencia como padres, maestros, acompañantes y guías educativos.

Las opciones que teníamos eran claras: o participábamos para que la enseñanza en línea funcionara o participábamos para que la enseñanza en línea funcionara. Así de sencillo.

El cambio de tener clases en línea constituyó toda una novedad divertida al principio. Lo asumieron de forma natural: ellos han nacido con un teléfono inteligente en la mano. Su adaptación arrancó por ver en una pantalla a sus maestras (perdón, pero detesto usar la palabra “miss”) y a sus compañeritos.

Nuestra adaptación comenzó por aprender a acceder a la plataforma en línea de seguimiento de las clases de mi hijo A. Después tocó aprender a seguir la planificación de las clases para saber qué tarea había que completar y en qué fecha. Después fue el tiempo de terminarla, digitalizarla, enviarla y archivarla (“para cuando nos la pidan, papá”).

Y el camino de la paciencia se reforzó. A pesar de que tanto mi esposa como yo tenemos experiencia como profesores en la universidad, ser maestro de tu propio hijo es tema aparte. Nos convertimos en padres-acompañantes-guías educativos de nuestros vástagos. Por mucho que los queramos, les adoremos y les volvamos a querer, este cambio es difícil y requirió de mucha paciencia (pero mucha, mucha).

La suerte de haber podido ser testigo directo de cómo son y se comportan mis hijos en clase deja muchas lecciones. La primera es que ambos continuaron con su aprendizaje, cada uno a su ritmo, sin que el cambio les pesara tanto. ¡Qué fortuna la de ellos! La segunda fue ver cómo se acomodaron a la nueva rutina: A. se adaptó fácil y responsablemente. Su grado de independencia en la nueva normalidad me llamó la atención. En cambio, a S., por edad y carácter, le costó un poco más; necesitando del empujoncito constante (y del tiempo) de su madre o de mí.

La tercera lección fue que esta labor se incrementó a medida que los días pasaban y surgían el cansancio y el aburrimiento por no tener más interacción que a través de una pantalla. Consecuencias que también padecíamos (y padecemos) los adultos. La reflexión aquí es obvia. La escuela no es sólo un lugar para aprender conocimientos, es un espacio para convivir e interactuar.

¿Cómo hubiera sido esta misma experiencia del confinamiento hace 20 años? Eso es tema para otro artículo.

Acerca del autor

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Enrique Collantes

Licenciado en Ciencias de la Información y máster en Comunicación Corporativa por la Universidad Complutense de Madrid. Soy periodista de vocación y formación, con experiencia en prensa local y especializada. Como consultor, cuento con más de 16 años de trayectoria en planeación de comunicación estratégica y relación con medios para empresas y organizaciones. Como profesor, imparto clases en la licenciatura de Relaciones Públicas de la Universidad del Valle de México (UVM).

1 comentario

  • Una buenisima exposición de la situación, cuando las cosas vienen asi dadas,hay que tomar las riendas e intentar hacerlo de la mejor manera,quizas sea una manera de recuperar la unión y conocer realmente como van las cosas en casa.

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