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A toda madre Mamás Opinión

Agonizo de ganas… pero muero de sueño

A toda madre

No me digan que a ustedes no les ha pasado: llevan semanas sin arrumacos, sin una noche loca y mueren de ganas, ya no digamos por una noche, agradecerían “un rapidín” y entonces empiezan a cruzar los dedos para que hoy suceda un milagro y los peques se queden dormidos temprano ¡Y sucede! ¡Se duermen! Pero tú también.

Lo escribo y muero de risa. Pero cada que me pasa, (porque no ha sido solo una vez), en su momento me da más miedo que risa… ¿será que la libido sucumbirá siempre, irremediablemente ante el cansancio? ¿Será que cuándo finalmente “pueda” ya ni me acuerde cómo era eso del amorrrrrrr? Y me angustio y sufro y me enfado y me hago prometerme que no me volveré a quedar dormida. La verdad me pasa a cada rato. Y seguro a muchas de ustedes también ¡no lo nieguen!

Y luego pasa que me convierto en mi propia terapeuta y me digo “tranquila” esto no es siempre y tampoco para siempre.

Y justo por eso decidí tocar este tema en este número de mi columna A toda madre porque además de estar segura que nos ha pasado a todas espero que este sea un lugar seguro, para sentirnos “a toda madre” para tocar temas que muchas veces nos generan angustia, pena, dudas, en fin.

Como en realidad yo no soy terapeuta (ni pretendo serlo) prefiero ser simplemente otra mamá y compartir, al final de eso se trata todo espacio como este, de que las experiencias de unas nos ayuden a las otras.

Y regresando al tema inicial creo que es valiosísimo darnos el tiempo necesario para descansar, sin presiones, sin angustias, para recuperarnos de la agotante tarea de criar. Y lo es para ambos, mamá y papá, sobre todo, los primeros meses que, pueden ser aniquilantemente absorbentes.

Antes de que nacieran mis mellizos tomé un curso para nuevos padres de gemelos. Nos hablaron de técnicas de baño, de cómo acomodarnos las almohadas para facilitar la lactancia, de la lista de cosas que debíamos comprar para bla, bla, bla… la verdad la parte que me pareció más valiosa fue en la que nos hablaron de la profunda transformación que experimentaríamos cómo pareja.

“Habrá menos tiempo y energía para ustedes como pareja, pero eso no significa menos amor… si uno de ustedes no quiere o no puede un día no hagan de eso un drama, no es que se han dejado de querer, no es que quedaste gorda, no es que ande con otra, no es que ya no lo necesitas porque solo te importan tus hijos, nooooo”. Es solo que ahora tienen dos hijos y en la repartición de los tiempos y las prioridades las cosas, las ganas ahí están pero los tiempos no -nos dijeron- y me hace tanto sentido.

En fin, esta es una pequeña reflexión para que demos a estas cosas su justa dimensión. Hablemos mucho con nuestros compañeros, riámonos juntos de estas circunstancias, a darle cuando se pueda y a dormir cuando se requiera, total, que acumulada la querencia, satisfacerla siempre será más placentera.

Acerca del autor

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Angélica Simón Ugalde

Comunicóloga de profesión, ambientalista  y activista por convicción, me muevo entre las causas de la justicia, la protección del medio ambiente y los derechos humanos. Responsable de la coordinación de medios desde hace una década en la organización ambientalista Greenpeace México, he comprendido que no basta con señalar, quejarse o lamentar, para transformar lo que nos molesta debemos participar, actuar. 

Me indigna la injusticia y la apatía. Amo el buen café, escribir y la vida en familia. Soy hija, hermana, esposa y madre de una niña y un niño, mellizos. 

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