Reportaje

¿Sabes de dónde viene la Aspirina?

Cada día se consumen 200 millones de unidades en el mundo

Todo el ácido acetilsalicílico, la esencia de la Aspirina que Bayer produce, se elabora en España. Según datos de la multinacional cada día se consumen hasta 200 millones de unidades del célebre fármaco. Además, se prevé que la demanda de su principio activo aumente entre un 5% y un 8% en los próximos años debido al incremento del consumo del anticoagulante Adiro.

Para abastecer a este inmenso mercado la empresa alemana solo necesita 160 personas. Esos son los trabajadores de la compañía en La Felguera, ubicada en la ciudad española de Asturias. En septiembre de 2012 el grupo aprobó una inversión de seis millones de euros durante este año para aumentar la capacidad productiva de la planta entre un 20% y un 25%, hasta llegar a las 6.000 toneladas anuales, tras el cierre de un centro que tenía en Colombia.

Es un lugar común reconocer a Bayer como el referente mundial en la industria farmacéutica. Los datos hablan por sí solos. La empresa tiene su sede en el corazón industrial de Europa. En Leverkusen, ciudad de 160 mil habitantes en el Estado alemán occidental de Renania del Norte Westfalia, que con 18 millones de habitantes concentra el 22% del PIB nacional. El gigante germano facturó 36.500 millones de euros en 2011. Además, la capitalización bursátil de la farmacéutica es de 82.000 millones y su inversión anual en investigación y desarrollo (I+D) es de 2.900 millones. Un músculo financiero que le permite pagar las nóminas de sus 113.000 empleados.

La base del buque insignia de Bayer, sin embargo, se produce en una región española deprimida económicamente. Asturias padece una tasa de desempleo del 24%, según la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre del año. A pesar de su fecunda tradición industrial, la región arrastra décadas de reconversiones y conflictividad social en los sectores de la siderurgia y la minería, sin haber logrado encontrar una alternativa que reemplace a la vieja industria pesada.

“Bayer ha depositado su confianza en la planta de La Felguera por tres motivos: experiencia, flexibilidad y especialización”, explica Jorge-Julián Álvarez Rodríguez, doctor en Ingeniería Química y responsable del área de calidad de la planta asturiana de La Felguera. Álvarez resalta que los secretos de la planta son “la búsqueda de la mejora continua, la apuesta por la innovación, la calidad y el respeto por el medio ambiente”.

El ácido acetilsalicílico se lleva produciendo en esta localidad asturiana desde 1942. Además, “se han ido introduciendo muchas mejoras desarrolladas en colaboración con otras instituciones vinculadas al Principado de Asturias”, como la Fundación para el Fomento de la Investigación Científica Aplicada y la Tecnología y el Instituto de Desarrollo Económico de la región. “Y en 1988, Bayer instaló una planta piloto de I+D para la mejora de los procesos de fabricación en la factoría”, añade Álvarez.

En un entorno tan competitivo como el mercado farmacéutico la flexibilidad es otra de las claves del éxito. El responsable de calidad de la planta señala que durante los últimos años el centro ha sabido adaptarse optimizando los procesos productivos y maximizando el rendimiento. “Ha sido imprescindible para adecuarnos a las necesidades de nuestros clientes en todo el mundo tanto en volumen como en plazo de entrega y calidad”.

La tercera pata en la que se apoya la sostenibilidad y crecimiento de Bayer en Asturias es la especialización. “Es lo que nos ha permitido diferenciarnos de otros centros del grupo”, confiesa Álvarez. “El concentrarnos en pocos principios activos nos ha permitido focalizar nuestros esfuerzos y encontrar así la forma más eficaz, segura y competitiva para producir el principio activo de Aspirina”.

Manuel Fernández Ortega, doctor en Química de la Universidad de Oviedo y director de la planta, resalta que el profesional español “se ha ganado el respeto” en los últimos 30 años. La experiencia académica y profesional del directivo le hace concluir que “la formación académica y técnica no tiene nada que envidiar a las de otras zonas de Europa”.

Ortega explica otra de las peculiaridades de la factoría, sus lazos con la Universidad de Oviedo. Hasta 30 de los trabajadores de la planta se han formado en la universidad asturiana. “Profesores del centro trabajan con nosotros y seleccionan entre los mejores alumnos a candidatos para prácticas en la fábrica”, explica Ortega. Incluso proyectos que han nacido en el centro han sido adoptados por Bayer, que los ha desarrollado en factorías de todo el mundo.

José Ramón Paredes de la Planta, doctor en Ingeniería Química, simultanea su labor en Bayer con su puesto como profesor asociado. Apunta que “la mayor parte” de los técnicos que trabajan en la planta de La Felguera comenzaron su carrera profesional con un proyecto de colaboración Bayer-Universidad. En opinión de Paredes, la estrecha relación entre empresa y academia facilita que “la universidad tenga la oportunidad de actualizar sus contenidos según las necesidades reales de las compañías, lo que permite formar a estudiantes con los conocimientos necesarios para que se conviertan en profesionales de éxito”.

Con esta relación las empresas no solo disponen de profesionales mejor cualificados sino que además, se pueden beneficiar de “la experiencia investigadora de las universidades para mejorar sus procesos y optimizar su rendimiento”, apunta el profesor de Química.

Paredes recuerda que a partir de los años noventa del pasado siglo comenzaron a desarrollarse proyectos de investigación conjunta entre Bayer y el departamento de Ingeniería Química y Tecnología del Medio Ambiente de la universidad. De esta colaboración surgieron proyectos de investigación centrados en “la optimización y el control del proceso de producción del ácido acetilsalicílico”. Además, en los primeros años de la década pasada se desarrollaron iniciativas para la mejora de la eficiencia medioambiental de las instalaciones.

Álvarez, responsable de la calidad, señala el fruto de esta colaboración. “La planta posee dos sistemas para el tratamiento de aguas residuales que utilizan tecnologías propias de Bayer”. Además, está adherida al acuerdo voluntario del sector químico para la mejora de la salud, la seguridad y la gestión ambiental.

Como centro exportador, la planta de Bayer en La Felguera no solo depende de la eficiencia y precisión de sus procesos internos, también precisa que las infraestructuras de la región funcionen como un reloj. Bayer traslada su producción al puerto de Gijón, desde donde abastece a plantas en los cinco continentes. Estas son las que dan forma definitiva al producto que llega a las farmacias. Una coordinación entre empresa, universidad e instituciones para atraer inversión extranjera, crear puestos de trabajo cualificados, aumentar las exportaciones y alcanzar la excelencia.

Información de El País

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