El Diario de "M"

El desconcierto en el tercer intento

mm
Escrito por Karla Guajardo

Antes de que llegara el día de la prueba de embarazo, estaba tomando tantas hormonas que había días que me sentía muy extraña y muchos pensamientos desordenados pasaron por mi mente. Me sentí tan extraña que ni yo misma me reconocía. Hasta llegué a preguntarme qué estaba haciendo. Aunque ese pensamiento duró poco, reconozco que fue desconcertante.

Llegó el esperado día de la primera prueba que salió positiva pero algo confusa: la beta era demasiada baja que hasta yo, que no soy experta, tuve mis dudas. Ya en el teléfono el doctor me lo confirmó: “No te hagas muchas ilusiones porque no es normal… se puede tratar de  un embarazo bioquímico”.  Era la primera vez que escuchaba el término y mientras las horas pasaban, yo traté de aferrarme a las jugadas que nos hace la naturaleza, y por qué no, también a los milagros. Dos días después se confirmó el resultado negativo.

Debo decir que durante los días de espera me impuse no buscar en internet ninguna información, pero fue hasta que llegó el resultado que volví a buscar sobre la beta baja y su por qué. Lo que encontré fue que se desconocen las causas porque hay poca investigación al respecto. Es simple, resulta casi imposible obtener muestras para el laboratorio. Y lo entiendo, en mi lógica las muestras deben de conseguirlas durante el primer flujo del siguiente periodo y quién sabe de verdad cuanta infomación se tenga. Difícil.

¿Cómo reaccioné? Me pasaron muchas ideas por la cabeza, pero sobre todo, que lo estaba tomado como un aborto espontáneo, es decir, un aborto natural, de acuerdo a lo que había leído en internet, aunque la beta era aún más baja de los parámetro mencionados.

Empecé a recordar cómo desde que era adolescente empecé a escuchar historias de varias mujeres cercanas a la familia que contaban haber tenido un aborto en algún momento de sus vidas, antes de tener su primer hijo y otras entre un hijo y otro. Algunas primas lo tuvieron y mi propia madre también tuvo uno antes de tenerme a mí. Así que en mi cabeza rondaba la idea que siempre he tenido, que un aborto espontáneo simplemente arregla los desperfectos que tiene la maquinaria, en este caso el útero y sus engranes.

Cuando hablé con el doctor mencionó que eso (los abortos) no pasan tan seguido, y que no suele pasarle a la misma mujer dos veces seguidas, pero en el fondo, la que decide es la madre naturaleza.

Había varias personas cercanas que sabían de mi intentos y estaban esperando noticias. Las actualicé pero me porté bastante hermética sobre el tema. Decidí hacerlo así porque muchas veces amigas que no tienen la experiencia de pasar por estos procedimientos o no son mamás, pueden llegar a decir palabras y pensamientos para dar apoyo moral, pero en realidad no son las que realidad necesitas escuchar. Así que no quise hablar del tema con casi nadie.

De mis cuatro embriones, había quedado uno congelado y el doctor me propuso volver a intentarlo enseguida, pero decidí dejar pasar un ciclo para sentirme más positiva al respecto. Simplemente no estaba con la energía necesaria.

Mi problema después sería que en el siguiente ciclo tendría de visita a mis padres, quienes aún no saben nada. Esto podía ser una señal para indicar que probablemente había llegado el momento de compartirlo. Probablemente. Mientras, decido hacerlo hasta el segundo ciclo.

Así que solicité el listado de medicinas que tendría que tomar para ir con mi doctor de cabecera, quien siempre me ha apoyado sin prejuicios, para tener las recetas necesarias.

Tres días después me llegó el ciclo y sigo las intrucciones del doctor de España, mismo que me confirma que lo haríamos con ciclo natural, aunque en el fondo no entendía bien qué significaba eso, pero seguía adelante. Después entendí que simplemente no me iban a programar el ciclo. Debía hacerme una ecografía y análisis de sangre en el octavo día del ciclo. Mi sorpresa fue que, para variar, este ciclo no sería de 27 días, así que el doctor me comentó que el décimo día era el indicado para hacer el transfer, es decir, el día fértil.

Entré en pánico al pensar que dos días después tendría que estar en Málaga. Avisé al doctor y al recibir los análisis de sangre me pide presentarme el siguiente sábado para realizar el procedimiento. Esta vez con menos medicamentos. En su momento no lo entendí. Tenía muchas emociones atravesadas.

Mientras pasaban los días, mis padres llegaron y sólo pensaba en qué les diría y qué no les diría. Hablamos del algunos problemas en el trabajo, pero no lo logré. Un día antes de ir a Málaga, les dije que iría a una conferencia en las afueras de Roma pero que nos veríamos al día siguiente para cenar. Desde España me tranquilizaron diciéndome que podía hacer sin problemas un viaje rápido y que el mismo día del transfer podía tomar mi avión de regreso por la tarde, así que me oragnicé en ese modo.

Todo fue muy rápido. El viernes trabajé mañana y tarde, después con calma me fui al aeropuerto. El avión partió con una hora y media de retraso, y yo preocupada por perder el tren que me llevaba al centro, pero por fortuna, Málaga es una ciudad tan generosa que el útimo tren lo tienen casi hasta la una de la madrugada. Eso no existe en el aeropuerto de internacional de Roma.

Llegué al hostal pasada la una, entre el check-in y la preocupación de los horarios del autobús del día siguiente pasaron muchos minutos. El colchón, la luz, el ruido y los nervios, simplemente no me dejaron conciliar el sueño toda la noche. Me levanté, me arreglé, empaqué, hice el check-out y me dirijí a la parada del autobus. En el camino se me cruzó un café con una palmera de chocolate. Simplemente deliciosa.

Llegué a la clínica. En la sala solo había una pareja de españoles que no tardaron en pasar con la doctora en mando. De tantas visitas,  puedo identificar qué situación puede ser de acuerdo al lugar donde se dirigen. Puntualmente a las 10:00 me llamaron por mi nombre. Pasé a la estancia número 2, con vista al mar, aunque era un día muy nublado. A los 15 minutos ya estaba en quirófano, el procedimiento igualito al de la vez pasada (FIV-ICSI) descongelado. En este caso era un solo embrión, lo que significaba 40-45% de probabilidades. De alguna manera este dato influenció en mi estado de ánimo.

Después de una hora recostada en la cama, salí de la clínica y mi idea inicial era instalarme en un changarrito fuera de la clínica, pero la amenaza de lluvia, provocó que todo estuviera cerrado por la mañana, así que me senté en un muro de piedra frente al mar durante casi dos horas tratando de tener pensamientos buenos y, sobre todo, entender cómo me sentía.

Una vez más pedí que los astros se alinearan para que todo saliera positivo, pero también con el pensamiento que si no salía positivo, volvería a intentarlo. En ese momento me cuestioné sobre cuántas veces estaba dispuesta a intentarlo y cuántas me las podía permitir mi economía. Después recordé a más de una persona que me confiaron que lo habían logrado al cuarto intento, así que no me daría por vencida tan rápido.

Ahora, justo ahora, estoy en la famosa beta espera. Una marea de ideas, pensamientos y sentimientos. A esperar tres días más. Esta vez aunque si bajé el ritmo de trabajo un poco, seguí con mi vida normal, como los doctores suelen aconsejar. Eso definitivamente me ha ayudado a no pensar demasiado sobre el tema y quizás a concentrame menos en lo que se movía dentro de mi.

No dejo de tener mis conversaciones con Dios, al final hay tantas cosas que no están en nuestras manos que no queda de otra más que creer en uno mismo, estar positivos y fuertes a lo que vendrá. Lo cierto es que los dolores no son ni tan frecuentes ni tan fuertes como la vez pasada y a tres días de hacer la prueba no tengo ningún sangrado, por más leve que pudiera ser.

Acerca del autor

mm

Karla Guajardo

Karla Guajardo Ro es una fotógrafa mexicana que trabaja como free lance para México e Italia. Su interés por la fotografía, comenzó  en 2003 realizando un laboratorio en una comunidad indígena de México. Actualmente vive y trabaja en Italia. Es corresponsal de La Unión de Morelos y colabora con medios mexicanos. En sus proyectos personales se concentra en los problemas de los diferentes grupos de inmigrantes en Italia. 

Dejar un comentario