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¿Por qué levanta tanta roncha ser madre a los 40?

¿Por qué levanta tanta roncha ser madre a los 40?

Reflexiones sobre la decisión ‘tardía’ de tener hijos

Algunas de mis compañeras de juegos de la infancia ya son abuelas, otras, la mayoría, son madres de adolescentes, y yo, a mis 42 años, me convertí en madre de dos.

Alrededor de la noticia de este suceso en mi vida se dieron todo tipo de reacciones, desde las felicitaciones hasta las condolencias, las primeras dichas de frente, las segundas a través de velados y sutiles comentarios o pronunciadas de manera inconsciente o susurradas.

“¡A estas alturas de su vida! ¡Qué valor!”; ” ¿y con qué energía los vas cuidar?”; “Cuando sus hijos tengan 20 ya va estar sesentona”, “pues ojalá y no te vaya tan mal con la brecha generacional”; “mamá a los 40, ¡ni loca!; “¿no te da miedo que te salgan ‘malitos’ por tú edad? Son algunas de esas frases que escuchamos sin pedirlo las mujeres que decidimos ser madres entradas ya en la cuarta década.

Pero ¿por qué levanta tanta roncha ser madre a los 40? ¿No tendría que ser tan normal como lo es serlo a los 20?

La realidad es que en un país que ocupa el primer lugar a nivel mundial en embarazo en adolescentes es más pecado, y por mucho, posponer conscientemente, que adelantar imprudente y casi siempre involuntariamente, la maternidad.

Un halo de pasivo-agresividad te circunda cuando tomas esta “tardía decisión”, desde la horrible denominación de madre añosa que te asignan en las instituciones de salud pública para referirse a ti, pasando por las preguntas incómodas y metiches del personal de salud y la gente en general como ¿son sus nietos? ¿y por que se esperó tanto? ¿No podía? Hasta la desconfianza social y colectiva de si es posible y prudente criar a un hijo a esta edad.

VERDADES ABSOLUTAS

Es cierto. Cuando nuestros hijos e hijas sean adolescentes seremos adultas mayores.

Efectivamente. Quizá no tengamos la misma fuerza o condición física que a los 20 o 30.

Es verdad, al menos en mi caso, frecuentemente me invade el miedo de morir y dejarlos antes de que tengan “una edad” en la que en teoría no les haga tanta falta. Y puedo pensar que me tardé demasiado.

Pero hay otras verdades.

La primera es que estoy convencida que una materinidad plena, efectiva y feliz no depende de la edad sino de cuan segura estás de querer ser madre, de lo consciente que estés de lo que implicará en tu vida y de lo dispuesta a asumirlo.

Otra verdad es que las madres cuarentonas amamos a nuestros hijos con la misma potente y hermosa energía que si tuviéramos diez años menos.

Y nada más seguro que lo más impredecible es la muerte y que igual podemos irnos a los 50, que a los 90 o a los 20. Entonces debemos superar el miedo y transformarlo en enseñanzas para que nuestras hijas e hijos puedan ser personas felices con o sin nosotras.

Sí, la maternidad es un tema complejo. Te cansa, te pone histérica, te reta igual a cualquier edad.

Cuando veo a mis pequeños que todavía no cumplen un año de edad pienso en el enorme compromiso que es encaminarlos hacia su propia vida. Mi sueño como mamá es criar seres felices, justos, empoderados, empáticos y solidarios, personas que sueñen y trabajen para alcanzar eso que soñaron y a veces dudo si podré lograrlo con a penas tres horas de mal dormir, mal comer, con la casa hecha un desastre y el trabajo de la oficina rezagado… pero estoy segura que la experiencia de vida que he adquirido en mis primeras cuatro décadas de existencia, en algo me ha de servir para logarlo. Digo, una ventaja de ser madre añosa.

Hoy por hoy, cuando una mujer de 40 me pregunta si le recomiendo buscar la maternidad, la única respuesta que puedo darle es que no deje que yo, ni nadie, le marque lo que debe hacer. Ser madre a cualquier edad, debe ser una decisión absolutamente personal, voluntaria. Una decisión en la que ninguna presión social, de tu pareja, de tu familia, de tus amigos debe tener cabida y que debe ser respetada. Solo así será una decisión que te hará feliz a pesar de todas las realidades que implica.

Acerca del autor

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Angélica Simón Ugalde

Comunicóloga de profesión, ambientalista  y activista por convicción, me muevo entre las causas de la justicia, la protección del medio ambiente y los derechos humanos. Responsable de la coordinación de medios desde hace una década en la organización ambientalista Greenpeace México, he comprendido que no basta con señalar, quejarse o lamentar, para transformar lo que nos molesta debemos participar, actuar. 

Me indigna la injusticia y la apatía. Amo el buen café, escribir y la vida en familia. Soy hija, hermana, esposa y madre de una niña y un niño, mellizos. 

1 comentario

  • Hola Angélica!

    Me gustó mucho lo que escribiste porque me identifico contigo, con la diferencia que yo no soy mamá pero lo estoy buscando y sé que tarde o temprano lo lograré. Para la sociedad ya es tarde porque tengo más de 40 años, pero no me importa, así como haré oídos sordos a quien me critique. Lo curioso es que en Europa, tener hijos a los 40 es de lo más común y frecuente, de hecho los hombres suelen tener hijos a los 50, pero a ellos nunca se les dice nada… Así que lo siento por la sociedad que le cuesta trabajo admitirlo… diría que nos adaptamos a los tiempos modernos.

    Suerte con tus gemelos!

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