Al menos 60 estudios publicados en diferentes revistas científicas, en la última década, señalan que las uvas frescas son una fuente natural de más de mil 600 compuestos, incluidos antioxidantes y otros polifenoles como flavonoides, antocianidinas, catequinas, ácidos fenólicos, resveratrol y más.
Este conjunto de compuestos ha mostrado beneficiar a las personas que consumen uvas regularmente. Por ejemplo, los polifenoles han mostrado tener actividad antioxidante que beneficia a los procesos celulares. Es la uva entera y la matriz única de estos compuestos en su interior lo que crea los efectos biológicos, no un solo componente.
Apoyado en hallazgos descritos en los estudios ya mencionados, un nuevo artículo, publicado el 23 de julio en el número actual de la revista Journal of Agriculture and Food Chemistry, analizó el concepto de ‘superalimentos’ y argumenta que las uvas frescas deberían tener una posición prominente en esa familia de nutrientes.
El autor, es el Decano de la Facultad de Farmacia y Ciencias de la Salud de la Universidad de Western New England, John M. Pezzuto, quien presenta una serie de evidencias para apoyar su planteamiento sobre los beneficios para la salud de las uvas frescas.
“Superalimento, es una palabra que se una mucho actualmente en el lenguaje popular estadounidense. Esta se refiere a alimentos de consumo general que son, principalmente, originarios de la dieta mediterránea, como bayas, pescado, aceite de oliva, vegetales crucíferos (como la col, brócoli y calabaza), legumbres, etcétera. Ellos son percibidos como ‘saludables’, por la población general. La realidad es que no hay una clasificación oficial o científica del término ‘súperalimento’, y la principal fuente de información es Internet. Los arándanos y las fresas generalmente se presentan como superiores. Sin embargo, cuando se analiza a las uvas frescas como un alimento que fortalece diferentes procesos en el organismo de los seres humanos, se encuentra que esos frutos modulan el microbioma intestinal, el metaboloma y la expresión génica, y hay otros beneficios asociados para la salud. Así, basado en datos científicos reales, las uvas han ganado lo que debería ser una posición prominente en la familia de los superalimentos”, indica el artículo publicado en Journal of Agriculture and Food Chemistry.
Beneficios documentados
El papel de las uvas en la salud cardiovascular está bien establecido, incluyendo la promoción de la relajación de los vasos sanguíneos y una circulación saludable, así como la modulación de los niveles de colesterol.
Los ensayos clínicos también muestran que las uvas apoyan la salud cerebral; ayudan a mantener un metabolismo cerebral saludable y tienen impactos beneficiosos en la cognición. También se han reportado beneficios del consumo de uvas para la salud de la piel, porque aumentan la resistencia a la radiación ultraviolenta (UV) y el daño de dicha radiación al ADN en las células de la piel.
En cuanto a la salud intestinal se han reportado beneficios del consumo de uvas frescas al modular el microbioma intestinal y aumentar la diversidad de bacterias benéficas en el intestino. Sobre salud ocular, hay estudios que indican que las uvas benefician a la retina a través del aumento en la densidad óptica del pigmento macular.
Finalmente, en el ámbito de la nutrigenómica, que es el estudio de la manera como influyen los alimentos sobre la expresión genética en el cuerpo, se ha demostrado que el consumo de uvas altera positivamente la expresión genética en los sistemas corporales relevantes.
El doctor Pezzuto sugiere que son estas actividades a nivel genético las que probablemente son la fuerza motriz detrás de los beneficios para la salud de las uvas.


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