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Lactancia extendida: Patricia Mercado plantea proteger el empleo de las mujeres hasta dos años después del nacimiento

Para una mujer que regresa a trabajar después de tener un hijo, seguir con la lactancia puede depender de algo que va mucho más allá de su decisión personal: que su empleo se lo permita.

Ese es el problema que la diputada Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano, quiere colocar nuevamente en la agenda legislativa.

En entrevista con Salud Primero, la legisladora planteó impulsar en México el reconocimiento de una “lactancia extendida” hasta los dos años de la niña o el niño, pero con una precisión fundamental: no se trata de convertir los dos años en una licencia de maternidad ni de mantener durante todo ese periodo la actual hora de lactancia.

La propuesta que defiende Mercado busca que, durante esos dos primeros años, exista una protección reforzada de la estabilidad laboral, de modo que una mujer no pueda ser despedida injustificadamente por razones relacionadas con la maternidad o la lactancia.

“No es impunidad, es estabilidad laboral”, dijo. Y la distinción es relevante porque la propuesta no pretende impedir cualquier despido. Si existe una causa legal para terminar la relación laboral, explicó Mercado, ésta tendría que acreditarse conforme al procedimiento laboral correspondiente.

El derecho a amamantar no termina a los seis meses

La discusión parte de una diferencia entre las recomendaciones sanitarias y la legislación laboral.

La OMS y UNICEF recomiendan lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y, a partir de entonces, continuarla junto con alimentación complementaria adecuada hasta los dos años o más.

Esto no significa que todas las mujeres deban amamantar durante dos años. El estándar sanitario no establece una obligación individual, sino una recomendación de salud pública.

El documento “Lactancia extendida y marco legal comparado. Reconocimiento y protección hasta los dos años de vida”, elaborado por la organización civil Mexiro para promover la llamada lactancia extendida hace precisamente esa distinción: las legislaciones pueden proteger la posibilidad de continuar con la lactancia sin convertirla en una obligación para las madres.

En México, sin embargo, la protección laboral específica ha tenido históricamente un alcance menor.

La Ley Federal del Trabajo, en su artículo 170, fracción IV, establece actualmente que, durante el periodo de lactancia y hasta por un máximo de seis meses, las madres tienen derecho a dos reposos extraordinarios, de media hora cada uno, para alimentar a los hijos durante la jornada. O, cuando esto no sea posible, una reducción de una hora de la jornada laboral.

La propuesta de Mercado busca modificar esa lógica: que la protección laboral acompañe durante más tiempo a quien decide continuar amamantando.

La propuesta no es nueva en el Congreso. La idea ya ha tenido un recorrido legislativo. En octubre de 2023, el Senado aprobó con 98 votos a favor una reforma a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado para ampliar la protección de las trabajadoras en periodo de lactancia y establecer la figura de la lactancia extendida. La minuta fue enviada a la Cámara de Diputados.

La propuesta, por tanto, no parte de cero. Mercado sostiene que ahora se busca construir los consensos necesarios para que la reforma avance.

La legisladora considera que el problema no se reduce a disponer de una hora para amamantar. “No es un problema de las mujeres”, afirmó. Desde su perspectiva, el Estado, las empresas y la sociedad tienen responsabilidades compartidas para garantizar que la maternidad no se convierta en una desventaja laboral.

El problema no termina con un lactario

Uno de los temas más importantes durante la conversación con la diputada fueron los espacios de lactancia. Mercado señaló que los lactarios son importantes para que las mujeres puedan extraerse leche durante la jornada laboral, conservarla y llevarla a sus hijos al finalizar el día.

Pero advirtió que un espacio físico, por sí mismo, no resuelve el problema. La OIT reconoce el derecho de las trabajadoras a interrupciones o reducción del tiempo de trabajo para amamantar y contempla la necesidad de instalaciones adecuadas para la lactancia en los centros de trabajo o cerca de ellos.

México no ha ratificado ese convenio. A pesar de que el Senado de la República y diversos grupos parlamentarios han emitido puntos de acuerdo y exhortos para que el Poder Ejecutivo federal lo suscriba y lo envíe formalmente para su aprobación, el Estado mexicano se mantiene fuera de la lista de países que lo han adoptado.

La discusión, por tanto, va más allá de lo legislativo porque involucra tiempo, espacio, condiciones laborales y estabilidad en el empleo.

En México, además, la Cámara de Diputados aprobó en febrero de 2026 un dictamen para impulsar espacios adecuados, dignos, privados, higiénicos y accesibles para amamantar o extraer leche en centros laborales públicos y privados.

El debate legislativo se está moviendo, pero todavía de manera fragmentada: una reforma aborda los espacios; otra busca ampliar la protección laboral. La propuesta de Mercado intenta conectar ambos problemas.

La experiencia de Colombia: un referente latinoamericano

En su documento, Mexiro incorpora varios casos internacionales y destaca particularmente a Colombia.

La comparación resulta relevante porque Colombia reformó su legislación en 2023 para ampliar los descansos remunerados por lactancia.

La Ley 2306 de 2023 establece dos descansos diarios de 30 minutos durante los primeros seis meses, y después un descanso remunerado de 30 minutos hasta los dos años, siempre que exista lactancia materna continua. También obliga a los empleadores a establecer una sala de lactancia o un lugar apropiado para guardar al niño.

Pero la experiencia colombiana requiere una precisión jurídica. La Corte Constitucional ha señalado que la reforma amplió el periodo de lactancia hasta los dos años y que existe protección laboral reforzada durante ese periodo. Sin embargo, también ha distinguido esta protección de la presunción de despido discriminatorio, que permanece limitada a las 18 semanas posteriores al parto.

Es decir, Colombia muestra que es posible extender las medidas laborales de apoyo a la lactancia hasta los dos años, pero también demuestra que la arquitectura jurídica de la protección contra el despido requiere reglas claras. Esa experiencia puede ser particularmente útil para el debate mexicano.

Un estándar internacional de salud pública

La propuesta mexicana también se inserta en un consenso sanitario internacional. La OMS recomienda iniciar la lactancia durante la primera hora de vida, mantenerla de manera exclusiva durante los primeros seis meses y continuarla, junto con alimentación complementaria, hasta los dos años o más.

Mexiro, por su parte, también destaca que la lactancia continúa aportando una proporción importante de las necesidades nutricionales durante el segundo año de vida.

Por eso, la pregunta para las políticas públicas no es únicamente si una mujer quiere o no continuar amamantando. También, si las condiciones sociales y laborales permiten que esa decisión pueda ejercerse libremente.

El documento de Mexiro plantea que la protección de la lactancia prolongada debe articularse con derechos laborales, seguridad social y políticas de cuidados.

“La ley se la carga a las mujeres”

Mercado considera que actualmente existe una contradicción. Por un lado, las autoridades sanitarias promueven la lactancia por sus beneficios para la salud. Por otro, las condiciones laborales pueden hacer que una mujer tenga que interrumpirla cuando regresa a trabajar.

“La importancia de la lactancia, hasta este momento, la ley se la carga a las mujeres”, señaló. En su opinión, esto termina generando una doble presión: por un lado, la exigencia social de amamantar y, por otro, las dificultades para hacerlo cuando se tiene un empleo remunerado.

“Estamos rodeadas de obstáculos para que esto sea posible y rodeadas de culpa también”, dijo.

La frase resume un punto relevante: una política de promoción de la lactancia puede terminar siendo contradictoria si no va acompañada de condiciones que hagan posible ejercerla.

La estabilidad económica también está en juego

Mercado introdujo además una dimensión económica. Muchas mujeres regresan al trabajo después del nacimiento de un hijo y continúan siendo proveedoras de sus hogares. “Las mujeres somos parte de la proveeduría de las familias”, afirmó.

Desde esta perspectiva, la pérdida del empleo después de los primeros meses de maternidad no solamente afecta la trayectoria profesional. También puede comprometer los ingresos familiares, la vivienda y la capacidad de cubrir los costos asociados con la crianza.

Por eso, la propuesta de lactancia extendida es presentada como una medida de estabilidad laboral, no como un beneficio adicional para las madres.

¿Qué ocurre si una mujer considera que fue despedida por lactancia?

Mercado recomendó a las trabajadoras que consideren que fueron despedidas injustificadamente acudir a los mecanismos de justicia laboral.

El primer paso puede ser el Centro de Conciliación Laboral correspondiente para iniciar el procedimiento. Si no existe acuerdo, el caso puede avanzar ante el Tribunal Laboral.

También mencionó las procuradurías de defensa de los trabajadores y organismos relacionados con la protección contra la discriminación.

La diputada destacó que el nuevo sistema de justicia laboral busca que las controversias se resuelvan mediante procedimientos en los que las partes deben presentar y acreditar sus argumentos.

Para una mujer que enfrenta un despido relacionado con su maternidad o lactancia, conservar documentos, comunicaciones y cualquier evidencia relacionada con la terminación laboral puede resultar relevante para acreditar los hechos.

El precedente de Fernanda Galicia

Mercado también citó como antecedente el caso de Fernanda Galicia, entonces trabajadora del INAI y actualmente vinculada a Mexiro, organización que impulsa la propuesta de lactancia extendida.

De acuerdo con Mercado, el litigio laboral que inició Galicia terminó con una resolución favorable después de varios años de proceso y se convirtió en uno de los argumentos utilizados para impulsar la reforma.

El caso forma parte de los antecedentes citados en la iniciativa legislativa presentada por Mercado y en el documento de Mexiro.

Pero más allá del caso individual, el precedente resulta relevante porque muestra una de las preguntas centrales del debate: qué ocurre cuando una mujer considera que su maternidad o lactancia influyó en la decisión de terminar su relación laboral.

El siguiente paso está en el Congreso

Para Mercado, la prioridad legislativa es concreta: construir los acuerdos que permitan reconocer la lactancia extendida como una forma de protección de la estabilidad laboral.

“Estamos trabajando para lograr los consensos que hagan que se reconozca la lactancia extendida”, afirmó. La discusión, sin embargo, tendrá que resolver varias preguntas. Entre otras:

Son preguntas que el Congreso tendrá que responder si la propuesta vuelve a avanzar.

La pregunta de fondo

La discusión sobre lactancia extendida puede parecer, a primera vista, una discusión sobre cuánto tiempo debe durar una pausa laboral. Pero la diputada Mercado muestra que el debate es mucho más amplio.

Es una discusión sobre salud infantil, derechos laborales, igualdad sustantiva, corresponsabilidad en los cuidados y libertad reproductiva.

La OMS recomienda continuar la lactancia hasta los dos años o más. La legislación mexicana ofrece actualmente una protección laboral específica mucho más limitada. Y países como Colombia ya han desarrollado mecanismos para extender los apoyos laborales a la lactancia hasta los dos años.

La pregunta que queda abierta para México es si el derecho a continuar amamantando debe depender de que una mujer tenga un empleador dispuesto a facilitarlo o si debe existir un marco legal que haga posible ejercer esa decisión sin poner en riesgo su estabilidad laboral.

Para Mercado, la respuesta es clara: “Que no se sancione la maternidad.”

Nota editorial: La información proveniente del documento de Mexiro se utilizó como insumo de contexto y comparación. Las afirmaciones jurídicas sobre Colombia fueron contrastadas con legislación y jurisprudencia oficial para evitar presentar como equivalentes conceptos jurídicos que no lo son.

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Diputada Patricia Mercado (foto tomada de su Facebook)

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