La epidemia de Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) no están contenida y esto son sólo se debe a causas clínicas, sino sociales, como las ideas erróneas que asocian el VIH con la muerte, así como con la irresponsabilidad de determinados grupos que generan temor entre las personas a revelar su diagnóstico y retrasan la búsqueda de atención, creando barreras para la prevención, detección y tratamiento oportuno.
Todas estas reflexiones fueron retomadas este 1 de marzo de 2026, en el marco del Día de la Cero Discriminación, una iniciativa promovida por ONUSIDA y, por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) en México, para impulsar el derecho de todas las personas a vivir con dignidad y sin exclusión.
Mientras el tratamiento antirretroviral continúa ampliándose y contribuye al cumplimiento de los objetivos de salud pública, la persistencia del estigma y la discriminación sigue limitando el libre acceso a los servicios de salud y debilitando la respuesta integral frente al VIH en México.
Panorama en México
El debate sobre el estigma asociado al VIH cobra especial relevancia. Aunque la ciencia ha cambiado el pronóstico del VIH, la discriminación continúa siendo una de las barreras más persistentes.
En 2025, 16 mil 323 personas fueron diagnosticadas con VIH en México, de las cuales 3 mil 479 fueron jóvenes entre 15 y 24 años, mientras que entre 2014 y 2025 se han acumulado 187 mil 596 casos notificados, con 174 mil 034 personas que viven actualmente con el virus según el estado de evolución registrado.
A nivel regional, las cifras confirman que la epidemia no está contenida. En América Latina, las nuevas adquisiciones de VIH aumentaron 13% entre 2010 y 2024, alcanzando los 120 mil casos anuales, y cada año se registran 38 mil fallecimientos por causas relacionadas con el VIH.
Aunque las muertes asociadas a la enfermedad avanzada del VIH han disminuido 31% en la región, aún se estima que 14% de las personas que viven con VIH en América Latina desconocen su diagnóstico y cerca de un tercio se detectan en fases avanzadas.
Más allá del desafío médico, los actores culturales, estigma y barreras de acceso siguen retrasando el diagnóstico y la continuidad del tratamiento, lo que obliga a reforzar estrategias de sensibilización y detección oportuna en todo el país.
Educar contra el estigma
Según datos de ONUSIDA de 2024, a nivel global, el 13% de las personas que viven con VIH reportaron haber sufrido estigma y discriminación al buscar atención sanitaria.
Este estigma por el VIH se materializa en actitudes negativas y suposiciones que pueden derivar en discriminación, como negar servicios médicos, aislar a una persona o asumir su diagnóstico por su identidad o comportamientos, lo que desalienta la realización de pruebas y el acceso a servicios de salud.
Datos de ONUSIDA (2024), revelan que el 47% de las personas mantienen actitudes estigmatizantes hacia las personas que viven con VIH (PVVIH) y en México, tres de cada diez PVVIH evitaron acudir a servicios de salud durante la pandemia de COVID–19 por temor a ser discriminadas.
“Las personas que vivimos con VIH seguimos enfrentando estigma y discriminación en los servicios de salud, especialmente cuando acudimos por la atención de otras enfermedades. En especialidades como nefrología, endocrinología, cirugía o medicina interna, el diagnóstico de VIH aún genera prejuicios, retrasos en la atención y tratos diferenciados”, señala el profesor Luis Adrián Quiroz, activista y líder comunitario, quien complementa: “El VIH no representa un riesgo adicional si se aplican las precauciones universales; el problema es el estigma.”
Frente a ello, el tratamiento antirretroviral permite mantener la carga viral indetectable, mejorar la calidad de vida y reducir la transmisión del virus. De acuerdo con la plataforma SALVAR, al tercer trimestre de 2025 había 142 mil 685 personas con tratamiento activo, frente a 89 mil 315 en 2018, lo que refleja una tendencia sostenida de incorporación y retención en la atención.
“La ciencia y la ética caminan juntas. La evidencia demuestra que las personas que viven con VIH pueden llevar una vida plena y saludable cuando cuentan con acceso oportuno al diagnóstico, al tratamiento y, sobre todo, a un entorno libre de estigma y discriminación”, señaló el doctor Sigfrido Rangel, director Médico de GSK México.
“Desde GSK/ViiV Healthcare, valoramos la decisión de la Secretaría de Salud de ampliar el acceso a esquemas antirretrovirales, incluidas las opciones duales con dolutegravir/lamivudina en una sola tableta. Esta decisión puede contribuir a un modelo de atención más eficiente y centrado en el paciente en México”, destacó Rangel.
Frente a este panorama, GSK/ViiV Healthcare y su programa Positive Action, impulsa acciones para fortalecer la prevención y la atención del VIH, así como para combatir el estigma y generar mayor confianza entre las comunidades afectadas mediante el apoyo directo a organizaciones de la sociedad civil. Estas iniciativas se alinean con los esfuerzos globales impulsados por agencias internacionales enfocados en la respuesta al VIH para mejorar la salud y el bienestar de las personas que viven con VIH.
“Reafirmamos que los avances técnicos solo cobran sentido cuando se construyen en alianza con quienes viven esta realidad. Por ello, trabajamos de la mano con organizaciones comunitarias, activistas y redes de personas que viven con VIH para impulsar entornos libres de estigma, promover políticas públicas más inclusivas y derribar barreras estructurales que aún limitan el acceso oportuno y digno a la salud. Nuestro compromiso es continuar contribuyendo a un ecosistema en el que cada persona pueda ejercer plenamente sus derechos, recibir atención sin prejuicios y desarrollarse en una sociedad que reconoce su valor y su voz”, concluye Rafael Polanco, HIV Government Affairs & Patient Advocacy Manager de GSK México.
