Reaprender a caminar correctamente puede reducir considerablemente el dolor y la destrucción de cartílago que experimentan en las rodillas persona con artritis. Esta alternativa, que no requiere medicamentos, fue demostrada por investigadores de las universidades estadunidenses de Utah, Nueva York y Stanford,
Al hacer un pequeño ajuste en el ángulo de los pies mientras realizan caminatas, los participantes en un ensayo controlado aleatorio de un año experimentaron un alivio del dolor equivalente al de la medicación.
Los participantes también mostraron menos degradación del cartílago de la rodilla durante ese período en comparación con un grupo que recibió un tratamiento placebo.
Publicados el pasado martes 12 de agosto, en la revista médica The Lancet Rheumatology, los estudios fueron co-dirigidos por Scott Uhlrich del Colegio de Ingeniería John y Marcia Price, de la Universidad de Utah. Este es el primer estudio controlado con placebo que demuestra la efectividad de una intervención biomecánica para la osteoartritis.
“Sabemos que para las personas con osteoartritis, cargas más altas en la rodilla aceleran la progresión, y que cambiar el ángulo del pie puede reducir la carga en la rodilla. Así que la idea de una intervención biomecánica no es nueva, pero no se habían realizado estudios aleatorios y controlados con placebo que demostraran que son efectivos.”, dijo el profesor Uhlrich; especialista en Ingeniería mecánica.
Con el apoyo de los Institutos Nacionales de Salud y otras agencias federales, los investigadores estaban buscando específicamente a pacientes con osteoartritis leve a moderada en el compartimento medial de la rodilla, que es el interior de la pierna. Esta parte de la extremidad tiende a soportar más peso que el compartimento lateral, exterior. Esta forma de osteoartritis es la más común, pero el ángulo ideal del pie para reducir la carga en el lado medial de la rodilla varía de persona a persona dependiendo de su marcha natural y cómo cambia al adoptar el nuevo patrón de caminata.
En sus primeras dos visitas, los participantes recibieron una resonancia magnética de referencia y practicaron caminar en una caminadora sensible a la presión, mientras cámaras de captura de movimiento registraban la mecánica de su marcha. Esto permitió a los investigadores determinar si girar el dedo del pie del paciente hacia adentro o hacia afuera reduciría más la carga, y si un ajuste de 5° o 10° sería el ideal.
Este análisis personalizado también excluyó a posibles participantes que no podrían beneficiarse de la intervención, ya que ninguno de los cambios en el ángulo del pie podría disminuir la carga en sus rodillas.
Estos participantes fueron incluidos en estudios anteriores, lo que puede haber contribuido a los resultados inconclusos sobre el dolor en esos estudios.
Además, después de sus sesiones iniciales de evaluación, la mitad de los 68 participantes fueron asignados a un grupo de tratamiento simulado para controlar el efecto placebo. A estos participantes se les prescribieron ángulos de pie que eran en realidad idénticos a su marcha natural. Por el contrario, a los participantes del grupo de intervención se les prescribió el cambio en el ángulo del pie que reducía al máximo la carga en sus rodillas.
Los detalles del estudio pueden ser leídos por cualquier persona a través de la página de internet: https://www.thelancet.com/journals/lanrhe/article/PIIS2665-9913(25)00151-1/abstract
