Investigadores biomédicos del Hospital Houston Methodist han probado con éxito una técnica innovadora para trasladar medicamentos a células específica involucradas en el desarrollo de cáncer. Esta técnica consiste en sintetizar partículas de oro en tamaños millones de veces menores al grosor de un cabello y después cubrirlas con medicamentos para hacerlas llegar a la superficie de células cancerosas.
Este tratamiento se encuentra en una fase experimental pero ha generado mucho interés por varias razones: 1) las nanopartículas de oro no generan rechazo biológico en la mayoría de los pacientes; 2) este material no se oxida ni reacciona fácilmente con otras moléculas presentes en el organismo; 3) al ser introducidas al cuerpo las moléculas de oro pueden ser rastreadas con tecnología que ya existe, para vigilas su desplazamiento hasta el lugar deseado, y 4) en los experimentos realizados se observó que los medicamentos contra cáncer que fueron transportados sobre nanopartículas de oro llegan a la superficie de las células cancerosas, mientras que los medicamentos que no estaban acoplados al oro penetraban al interior de las células, por lo cual se pude decidir si usar el oro o no usarlo, dependiendo del mecanismo de acción que se busque.
El oro sería una nueva alternativa
Actualmente, los tratamientos más comunes y efectivos contra el cáncer son la quimioterapia y la radioterapia. El mecanismo de acción de estos tratamientos consiste en dirigirse y destruir a las células cancerosas, pero se ha demostrado que estos tratamientos también pueden afectar a las células sanas y provocar efectos secundarios.
En el Hospital Houston Methodist, la doctora Carly Filgueira, experta en Química y Nanomedicina explica que, “las nanopartículas son partículas extremadamente pequeñas, tan pequeñas que tienen un tamaño cercano al de la longitud de onda de la luz. Este tamaño diminuto es lo que hace que estas partículas sean especialmente útiles e interesantes para el estudio y el tratamiento de enfermedades. El oro, en particular, es un material ideal para su uso en el cuerpo humano porque no reacciona fácilmente con otros elementos y no se oxida, lo que significa que no genera reacciones adversas en el organismo”.
La investigadora añade que otra ventaja clave del oro es su capacidad para ser detectado fácilmente dentro del cuerpo. Como el oro es muy denso en electrones, se ilumina cuando se utilizan técnicas de imagen como los rayos X. Esto permite a los médicos ver exactamente dónde se encuentran las nanopartículas de oro dentro del cuerpo, lo que es crucial para el diagnóstico y tratamiento de tumores.
El estudio con nanopartículas
En el estudio realizado por la doctora Filgueira y su equipo, se sintetizaron nanopartículas de oro que podían ser recubiertas con diferentes sustancias. Esto permitía dirigirlas a diferentes áreas de un tumor. A través de imágenes obtenidas por tomografía computarizada, el equipo pudo observar que las nanopartículas con un recubrimiento específico se dirigían hacia el exterior del tumor, mientras que las nanopartículas sin recubrimiento se movían hacia el centro del tumor.
Este descubrimiento fue posible gracias a la innovación en el método de inyección de las nanopartículas. Una estudiante de posgrado sugirió utilizar una bomba de jeringa, un dispositivo que permite inyectar el líquido de forma automática y controlada, en lugar de hacerlo manualmente. Este método más preciso redujo los errores y permitió al equipo observar claramente cómo las nanopartículas se distribuían en el tumor.
Una de las grandes promesas de este tratamiento es que podría aplicarse a muchos tipos de cáncer con tumores sólidos. A medida que los investigadores aprenden más sobre la complejidad de los tumores, podrán desarrollar tratamientos que se dirijan específicamente a las áreas del tumor donde serán más efectivos. Por ejemplo, podrían dirigir el tratamiento a la periferia del tumor si es allí donde las células cancerosas son más vulnerables.
Una vez que las nanopartículas de oro se inyectan en el tumor, pueden ser fácilmente visualizadas como puntos brillantes en las imágenes de tomografía computarizada. Estas partículas no sólo se ven claramente, sino que también permanecen en el lugar donde fueron inyectadas, lo que significa que el tratamiento no se dispersará por todo el cuerpo. Esto es especialmente importante porque reduce la posibilidad de efectos secundarios graves, que son comunes con otros tipos de tratamiento.
Aunque este enfoque aún está en las primeras etapas de investigación, la meta final es desarrollar tratamientos personalizados para cada paciente. Dado que los tumores pueden variar mucho entre una persona y otra, y que incluso dentro de un mismo tumor pueden expresarse diferentes características, la posibilidad de personalizar el tratamiento es un avance significativo en la lucha contra el cáncer.
“El objetivo es avanzar más hacia la medicina personalizada porque, como dije antes, los tumores en sí son muy heterogéneos. Y, en la población humana, las personas tienen diferentes tipos de tumores que expresan cosas diferentes e incluso dentro del tumor, se expresarán cosas diferentes en las diferentes capas de este”, agregó Carly Filgueira.
