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Las licencias de paternidad en duelo perinatal

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Escrito por Mónica Díaz A.

Vacíos incomprendidos por empresas y sociedad

Ernesto esperaba la llegada de su segundo hijo con mucho entusiasmo. Estaba en el trámite en el hospital pues su esposa ya se encontraba con contracciones. Avisó en su trabajo que nacería su bebé y pidió que desde ese día le contaran su licencia de paternidad, una prestación que apenas algunos años habían otorgado a los trabajadores.

La espera fue larga, tuvo la oportunidad de acompañar a su esposa en este momento tan importante. Sin embargo, algo no estaba bien. Le pidieron saliera de la sala de expulsión pues el bebé no lloraba. Ernesto salió de ahí con el corazón detenido.

La noticia que le dio el médico fue devastadora: el bebé nació sin respirar… No tuvo fuerzas para entrar a ver a su esposa y ser él mismo quien le notificara lo que había pasado. Pidió que le acompañaran los familiares de su pareja para entre todos contenerla.

Al siguiente día Ernesto llamó a su trabajo para notificar lo que había sucedido. Del otro lado de la línea lamentaron lo sucedido, pero le señalaron que debería regresar a la oficina, ya que “entonces la licencia de paternidad estaba cancelada…”.

El caso de Ernesto no debe ser el único en cuanto a las licencias de paternidad, al haber un vacío legal en los casos de muerte gestacional y neonatal.

Hace unos días, la diputada del Congreso en la Ciudad de México, Gabriela Salido, propuso una iniciativa para que los papás tengan 45 días de licencia con goce de sueldo, con el fin de garantizar la generación de un lazo entre el padre y el infante, además de promover el ejercicio de una paternidad y maternidad activas y responsables.

Una propuesta muy sensible por parte de la legisladora que tendría un eco importante para aquellos papás que, desafortunadamente, atraviesan por la muerte de un hijo/a en etapa de gestación o en el parto.

Las muertes gestacionales y neonatales tienen un impacto negativo a nivel emocional y social que no sólo afecta a las mujeres, sino que los hombres también suelen atravesar por un impacto devastador.

Este tema no ha sido incluido en las políticas públicas a pesar de que este tipo de sucesos se dan frecuentemente y de que, desafortunadamente, no se considera que no siempre un embarazo termina con el nacimiento de un bebé vivo y sano.

Para quienes atraviesan por este duelo es muy complicado el regreso al ámbito laboral, aunque para otras puede ser que el reincorporarse agilice el sentido de normalidad como una ruta de escape para los sentimientos a los que se tiene que enfrentar.

Licencia de maternidad y paternidad en otros países

En algunas naciones de Europa destaca la existencia de la Licencia por duelo, donde el gobierno sugiere a los contratantes que en la medida de sus posibilidades se otorgue este permiso facilitando el proceso por el cual atraviesa la persona doliente.

En Estados Unidos se otorga tanto la licencia de maternidad como la de paternidad. El Family an Medical Leave Act firmado por el Congreso en 1993, contempla las “pérdidas gestacionales” como una condición de salud seria, con las consideraciones que ello conlleva que además incluye la necesidad de un periodo de recuperación protegido por la ley.

Llama la atención que en Australia se puede pedir una licencia de maternidad especial por enfermedades en el embarazo y cuando se produce una muerte gestacional y se extiende hasta que la mujer pueda sentirse apta. Además, la licencia de paternidad depende del tiempo que quieran tomarse, además de existir la licencia por motivos de salud mental.

En algunas provincias de España, en casos de muerte gestacional a partir de los 180 días de vida intrauterina se tiene derecho al permiso por maternidad de seis semanas y ese tiempo incluye a las parejas.

México, con un gran vacío

En nuestro país no existe una ley que proteja a las madres y padres que atraviesan por una muerte gestacional, en el parto o después de que sus hijos/as nacieron. En el ISSSTE reciben una licencia médica de 30 días sólo en los casos posteriores a las 28 semanas de gestación y que cuenten con el Certificado de Muerte Fetal. Las pérdidas antes de esas semanas entran en la categoría de licencia médica.

En el IMSS las mujeres que viven estos casos, en lugar de los 42 días de licencia de maternidad posparto, reciben una incapacidad por enfermedad general y la duración es determinada por el médico tratante.

Cabe destacar que la normatividad en Pemex toma en cuenta a las madres cuyos bebés murieron posterior a las 21 semanas de gestación. Ellas reciben 30 días de licencia con salario y terapia psicológica.

En estos casos en específico no se menciona a los padres en duelo, por lo que es importante tomar en cuenta en reglamentos y normatividad, tanto de instituciones de salud como de las empresas, mencionar los casos de muerte gestacional y neonatal para el otorgamiento de las licencias de paternidad.

La presencia de los padres o la pareja es importante para las madres en duelo, ya que la mayoría requiere apoyo físico, pues el puerperio se vive igual al de cualquier mujer, además del acompañamiento emocional. Pero no sólo es eso, sino que también ellos necesitan de un tiempo y espacio para su recuperación emocional y trabajo de duelo.

Como ya se mencionó, las muertes gestacionales y neonatales tienen un impacto severo psicológicamente, que afecta tanto a mujeres y hombres. Existe evidencia científica que comprueba que es un factor de riesgo asociado a trastornos afectivos como el estrés postraumático, duelo patológico, depresión, bajo rendimiento laboral y escolar, entre otros.

El cancelar una licencia de paternidad porque un hijo/a murió es inhumano y puede complicar el duelo. Es imprescindible poner el tema sobre la mesa para que se legisle al respecto, y que estos padres tengan oportunidad de iniciar su proceso de duelo de una manera sana y compasiva.

Es tiempo de transformar estos acontecimientos yendo por una ruta más sencilla y más solidaria para aquellos papás que también se quedaron con los brazos vacíos. Una buena salud mental puede transformar sociedades… en sociedades más humanas.

Acerca del autor

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Mónica Díaz A.

Acompañante y facilitadora en MISS-Eca Red de Apoyo ante la Muerte Gestacional y de la Niñez Temprana

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