Justicia

Alertan sobre ‘mañas’ en la compra de medicinas

Da a conocer AMLO el ‘catálogo de transas’

Compras amañadas, en las cuales se solicitaba menos medicamento del requerido para forzar procedimientos posteriores sin control;  alianza de empresas para reducir al mínimo la oferta y disparar precios y negativa de abastecimiento están en el “catálogo de transas” orquestadas durante la administración anterior por empresarios farmacéuticos y autoridades del sector salud.

Otros modos de corrupción descritos por el gobierno federal, son: licitaciones declaradas desiertas para provocar adquisiciones de emergencia, así como ocultar insumos de probada eficacia internacional con el fin de favorecer marcas o productos.

Los farmacéuticos han pretendido aplicar algunas de esas artimañas en la presente administración, aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador pidió el respaldo del pueblo:

“Tenemos que estigmatizar a los corruptos, el que robe que sea señalado, nada de aplausos. Un cambio de régimen significa ir al fondo, no se puede seguir más con el gatopardismo. Les pido a los ciudadanos ayuda, porque estamos limpiando la casa, y puede causar molestias: que de verdad falten algunos medicamentos, pero se va a resolver el problema, es mi compromiso”.

Y él mismo describió uno de los vicios: “Se hacía una licitación, incluso una compra consolidada de mil 500 claves (de medicamentos), se ponían de acuerdo y nada más vendían mil, y quedaban 500 para comprarlas con urgencia sin ningún control y el presupuesto público perdía 200, 300 por ciento”.

Otras de las maniobras fueron relatadas por Hugo López-­Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud,  a raíz de un caso en el Instituto de Seguridad Social de Tabasco, instancia a la cual las empresas no han querido abastecer, pese a contar con el presupuesto suficiente de compra.

“Los proveedores privados organizan la oferta para poner al gobierno en una condición de desventaja al concentrar los insumos en pocas manos, ya sea en producción o distribución; se ponían de acuerdo o jugaban a turnarse, de modo que hubiera menor oferta. El gobierno tenía menos opciones dónde elegir y privaba el aumento de precios, exorbitantes”.

Una más de las tretas, narró, era “reducir por completo la oferta, es decir, por el momento no tengo, y se declara desierta una licitación pública, y eso pone en completa desventaja al sector salud, porque cuando se acerca el tiempo en que no hay suficiencia de materiales, tiene que ir a una compra emergente que es desfavorable”.

Un truco más fue develado por Jorge Alcocer, titular de la SSa: esconder fármacos utilizados a nivel mundial, aprobados por la Organización Mundial de la Salud y por Cofepris, con la intención de dirigir las compras hacia el medicamento ofrecido por un farmacéutico cómplice.

Detalló, en específico, el caso del dolutegravir, conocido como DTG y usado para enfermos de VIH. “Es la mejor opción disponible en México, tiene resultados muy importantes porque suprime al virus al cabo de dos años. Se le conocía desde hace cuatro años y, sin embargo, por razones todavía en estudio, hay dos o tres hipótesis, no se había implementado, no se había favorecido y en otros países ya se había mostrado su importancia”.

Según López-Gatell, “son mecanismos de uso faccioso del mercado de salud, y uno encuentra la coparticipación de funcionarios públicos y agentes privados. El combate a la corrupción tiene que ser profundo, no puede tener un discurso donde solamente se identifican los cómplices al interior del gobierno, porque también existe complicidad en el lado privado”.

Para contrarrestar esas inercias, el gobierno federal ha implementado una estrategia basada en concentrar la demanda federal y estatal, y lograr compras consolidadas a mayor volumen y a mejores precios: este modelo ya tuvo éxito en la compra de medicamentos para el VIH: se suscribieron acuerdos con 22 entidades federativas para ir juntos en la compra.

Otros principios han sido: identificación de necesidades, investigación del mercado, mayor difusión a proveedores, “haciéndoles ver que ahora sí el piso es parejo”, dijo Alcocer;  participación de la comunidad científica y médica, y de la Oficina de las Naciones Unidas, así como la compra abierta internacional.

“Anualmente se gastan tres mil 200 millones de pesos para tratar a casi 100 mil personas que viven con VIH y no cuentan con  seguridad social”, indicó el secretario.

Con información de Crónica

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