Cuando llegó al Hospital Darío Fernández, perteneciente al ISSSTE, eran las seis de la mañana. María Velasco, ingresó por un dolor en el estómago. La señora Silvia Velasco, mamá de María, esperó casi 24 horas para que le dieran informes de su hija.
La dieron de alta a las tres de la madrugada con una receta que debía surtir en la farmacia del mismo hospital pero no pudo recibir sus medicinas porque a esa hora estaba cerrada. Estaba tan cansada que ya ni recuerda cuando el médico le dijo el nombre de la enfermedad de su hija.
“Hay una farmacia chiquita ahí adentro del hospital, pero no tenían el medicamento, y me dijeron que regresara al otro día”, relata la señora Silvia Velasco Tamayo.
-¿Y regresó usted por el medicamento?
“Yo vivo hasta San Pedro Mártir (a dos horas y media de la clínica), cómo puedo regresar por el medicamento, para que luego no lo tengan. Imagínese si de por sí ya tenemos que hacer un gasto, y luego otro más para el transporte, y si me dan de alta a mi paciente en la madrugada, uno ya sale cansado de estar tantas horas aquí, porque llegamos y no nos atienden rápido, hay que esperar como 6 o 7 horas”, explica la mamá de María, quien aún siendo derechohabiente del ISSSTE, no pudo surtir su receta ahí mismo.
Ahora lo tiene que buscar en otras farmacias y pagarlo con sus propios recursos. Así como Diego Rodríguez, que ingresó al hospital Enrique Cabrera del sector Salud, ubicado en la ex Hacienda de Tarango.
Al ser dado de alta, con una fractura expuesta de rodilla, consecuencia de un accidente automovilístico, se encontró con la novedad de que tampoco había medicinas.
“Nos dieron receta pero no hay el medicamento, me dijeron que había que comprarlo. Para la infección debo conseguir cefalexina ($150.00 por caja) y para el dolor, diclofenaco (entre $70.00 y $150.00 según la farmacia y si son de patente o genéricos)”.
Resignado hace cálculos y concluye que podría gastarse en un mes de tratamiento mucho más de lo que él mismo gana al mes, es decir, $4 mil 800 pesos.
COMPRAS CONSOLIDADAS, ¿PARA QUIÉN?
De acuerdo con información oficial del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la compra consolidada que se realizó en el periodo 2018-2019, busca obtener mejores precios y evitar el desabasto de medicamentos, vacunas, material de curación para la atención del paciente hasta aquellos medicamentos considerados de alta especialidad para tratar el cáncer, el VIH, hipertensión, diabetes y otros padecimientos.
Con este mecanismo, explica, se garantizaría el abasto de recetas de los derechohabientes del sector salud.
Y aunque el IMSS refirió que en cinco años se ha generado un ahorro de 17 mil 393 millones de pesos, en los institutos de salud pública compuesta por 43 participantes, integrados en cinco dependencias (IMSS, ISSSTE, PEMEX, SEDENA, SEMAR), en 15 estados y en 23 institutos de la Secretaría de Salud, lo cierto es que los pacientes no pueden surtir sus recetas.
Ahorro en cinco años
Fuente: http://www.imss.gob.mx/compraconsolidada
A principios de octubre de este año, el diario Reforma reportó que cerca de 200 pacientes de la tercera edad, adscritos a la Clínica de Especialidades del ISSSTE de Churubusco, en Coyoacán, tuvieron que esperar varias horas para que les surtieran sus recetas, debido a que se entrega una cantidad limitada de medicamentos.
Días antes, otro grupo de pacientes del IMSS enfermos de cáncer denunciaban el desabasto de Ciclofosfamida, utilizado para tratar linfomas, leucemias, cáncer de pulmón, cáncer de mama y mieloma, que inhibe la formación de linfocitos citotóxicos, causa principal del rechazo de un implante.
La denuncia provocó que la Cofepris (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) reconociera el desabasto de esta medicina, argumentando el cierre de algunas plantas que la elaboran por lo que la producción y distribución a los pacientes simplemente se había detenido. Esta situación ha agravado los problemas de salud de varios pacientes.
Apenas en agosto de este año, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) dio a conocer su estudio “Pequeños pasos para transformar el sistema de salud”, donde afirma que en México la salud pública se encuentra al borde de una crisis, por sus instituciones públicas insuficientes, la escasez de medicamentos, así como los gastos médicos que realizan las familias que ven afectada su economía
En este documento se señala que más de 16 millones de mexicanos carecen de protección financiera en materia de salud.
Fuente: IMCO/Pequeños pasos para transformar el sistema de salud. https://imco.org.mx/wp-content/uploads/2018/05/IMCO-pequen%CC%83os-pasos.pdf
El informe de IMCO refiere que el 61 por ciento de los pacientes adultos que acudieron a consulta, obtuvieron sus medicinas en las farmacias estatales del sector salud, mientras que el 39% de los pacientes no pudieron surtir sus recetas, por lo que tuvieron que comprar los medicamentos.
Sin embargo, en un recorrido por varios hospitales de la Capital mexicana realizado por SALUD PRIMERO, no hubo día ni hospital ni clínica donde el problema de desabasto se manifestara siempre.
No importa si las medicinas son de uso más frecuente o más especializadas. La historia es siempre la misma.
Por ejemplo, Yolanda Hernández Loaiza, derechohabiente del ISSSTE, tuvo que comprar tres cajas de ibuprofeno con un costo de 65 pesos cada una para la desinflamación y el dolor provocados por la fractura del peroné y tobillo de la pierna de su esposo.
Aunque, asegura que en el primer mes sí le dieron dicho medicamento, en la clínica familiar del ISSSTE a la que acude, ubicada en Avenida Revolución no. 537, comentó que después ya no se lo surtieron, porque no había o que todavía no les llegaba, por lo que tuvo que comprarla.
“Pero como es para varios días por eso compré tres cajas para completarle el tratamiento a mi esposo, porque cada caja de ibuprofeno trae solamente diez pastillas”.
Lo mismo ocurrió con Alejandro Álvarez, quien acudió al hospital Darío Fernández, porque su esposa tenía un fuerte dolor abdominal. Se quedó internada. Lo llamaron para darle una receta y la fue a surtir a la farmacia del hospital, pero le dijeron que no tenían el medicamento, y que además no les iba a llegar. Regresó con el médico, y éste entonces le sugirió comprarlo.
“Como debían adminístraselo de forma inmediata antes de que desayunara, el médico me dijo que comprara omeprazol para disminuirle la inflamación”, comentó Alejandro, quien se fue a comprar el medicamento a la farmacia más cercana que encontró fuera del hospital para que se lo administraran y pudieran controlar la inflamación del estómago que tenía su esposa.
GASTOS Y MÁS GASTOS
Sin embargo, el problema del desabasto no sólo es en la Ciudad de México. En este año las protestas de derechohabientes así como de médicos y enfermeras se ha generalizado por todo el territorio nacional.
Por ejemplo, apenas el pasado 12 de noviembre, unos 15 mil empleados de la Secretaría de Salud en Chiapas, marcharon por la principal avenida de Tuxtla Gutiérrez, para demandar el abasto de medicamentos e insumos en las diferentes unidades médicas y hospitales en la entidad para dar atención de calidad a los usuarios.
Pero lo mismo ocurre, según han reportado varios medios, en Tijuana, Torreón, Veracruz, Morelos y Guerrero, sólo por nombrar algunos.
Según datos de la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (UNEFARM), una familia mexicana destina alrededor de 6 mil 500 pesos al año sólo en compra de medicamentos. Gasto superior al ingreso que percibe, lo que representa la mitad de lo que se destina en países como Canadá, o la tercera parte de los que debe pagar en Estados Unidos.
¿PLAN CON MAÑA?
A la problemática del desabasto se suma que los tiempos de espera para consulta son cada vez más largos, orillando así a que los pacientes acudan a servicios de salud privada.
Los pacientes que no cuentan con seguridad social acuden a los servicios de salud que se encuentra en los consultorios anexados a farmacias que se ubican dentro de su zona domiciliar, que por un costo muy bajo, acceden a una consulta y medicamento a muy bajo precio, sin saber si esto garantiza una adecuada atención médica y una medicación correcta, así como la efectividad de los medicamentos recetados.
Farmacias similares
En nuestro país existen 15 mil consultorios adyacentes a farmacias que ofrecen 325 mil consultas diarias. Es decir 35 mil más que las que se dan en el IMSS, así lo informó la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), a principios de noviembre.
Estos consultorios de farmacias tuvieron un crecimiento del 240 porciento en solo cinco años entre 2010 y 2015, reconoció la dependencia federal encargada de la regulación sanitaria.
En la comparecencia que Julio Sánchez y Tépoz, titular de Cofepris, tuvo ante la Comisión de Salud del Senado, afirmó que hace cuatro años los consultorios adyacentes a farmacias estaban fuera de regulación, actualmente se busca establecer normas que regulen su funcionamiento ante la efectividad que han tenido.
En la práctica para ser atendido cuando se tiene algún malestar o enfermedad, es mucho más eficiente acudir a estos consultorios de farmacias. “Por ello la gente acude porque en poco tiempo atiendes a tu familiar, compras el medicamento a lado del consultorio, dejas a tu familiar en casa y te vas a trabajar”, refirió en entrevista, el representante de Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (UNEFARM), Juvenal Becerra Orozco, “ese el éxito de estas farmacias similares. A diferencia, del sector salud, en donde tienes que llegar muy temprano, esperar largas horas y cuando vas a recoger tu medicamento, no lo tienen, pues terminas comprándolo en la farmacia de la esquina, esto te habla de una situación que se debe de cambiar porque algo está fallando, afirmó.
Becerra Orozco, titular de la UNEFARM, explicó que en contraste, del servicio de salud pública, con el éxito de las farmacias de la esquina, se debe a que “cuentan con un consultorio adyacente para dar consulta, en donde la espera es de 15 minutos y la receta se puede surtir con 150 pesos, afirmó.
EL NEGOCIO ATRÁS DEL DR. SIMI
Desde que se lanzó al mercado en 1997, el Dr. Simi de Farmacias Similares, del empresario Víctor González Torres, la cadena de farmacias, fue creciendo en unidades por sus bajos costos en los medicamentos y sus consultorios anexados.
En el 2002 la presencia era de mil sucursales. Para 2016 se registraron 5 mil 120 farmacias en todo el país. Con una concentración del mercado farmacéutico del 39 por ciento, por unidades de establecimientos, según cifras de Euromonitor, citado por la revista Forbes México.
Es decir, la penetración de la cadena es de 2,615.9 millones de dólares aproximadamente en valor de ventas, de los 6,707.6 millones de dólares del mercado total.
Después de Farmacias Similares, le sigue Farmacias de Genéricos con mil 600 unidades (datos de 2014), y Farmacias del Ahorro con mil 300 farmacias, según datos de El Universal.
Lourdes Mendoza, columnista de El Financiero, afirmó que en nuestro país no hay competencia entre farmacias, lo que existe es un oligopolio de la salud, conformado por las distribuidoras de medicamentos Fármacos Especializados, Nadro y Marzam, de Pablo Escandón Cusi, CPI, Ralca, Laboratorios Pisa, Dimesa y Maypo, entre otros.
Aunque la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) que dirige Alejandra Palacios, inició una investigación sobre la concentración ilícita entres las empresas Comercial e Industrial Marzam y Nacional de Drogas, (Nadro) para controlar el mercado de medicamentos, ya ha cerrado el expediente (Nadro-Marzam con historia de los Panama Papers, en 2016).
La funcionaria, manifestó que esperaran a que ambas empresas Nadro y Marzam, demuestren que no existe vínculo comercial alguno, en el tiempo en que lo consideren ambas empresas.
CUENTAS QUE NO SALEN
Ante su comparecencia frente a la Comisión de Salud del Senado de la República, el 31 de octubre, el aún director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Tuffic Miguel Ortega, dijo que tan solo con la compra consolidada, el sector salud ha tenido un ahorro de 17 mil millones de pesos.
El funcionario saliente aclaró que dicho ahorro no es a costa de la deficiencia o disminución de los servicios, sino que ha sido un ejemplo de ahorro.
Al informar que el IMSS surte 19 millones de recetas mensuales, Ortega aseguró ante el Senado que desde el 2013 la compra de medicinas se aumento para llegar a un 96 por ciento y que para el 2018, se había alcanzado el 99.6 por ciento.
“Se han tenido algunos casos, hemos tenido falta de medicamentos, no es imputable a que el instituto no los compre o esté llevando una adecuada administración, sino que es imputable a que los laboratorios se quedan sin el stock, no produjeron lo suficiente, y esto es lo que nos ha generado atrasos en las entregas”, explicó Ortega ante la Comisión de Salud del Senado cuando le cuestionaron la escasez de medicamentos en las unidades médicas y del por qué los pacientes deban comprar sus medicinas.
El senador Germán Martínez, quien será a partir del 1 de diciembre el próximo director del IMSS, aseguró ese día que se buscará mayor transparencia en la adquisición de medicamentos mediante la comparación de la compra consolidada a nivel internacional para corroborar costos y evitar el desabasto de medicinas.
Mientras, los ciudadanos seguirán buscando con sus propios recursos las medicinas que no pueden surtir en las farmacias del Estado.
