
Inequidades en atención y una falta de prevención, han ocasionado el deterioro
del sistema de salud en México
En México, la corrupción es fuente de enfermedad. Esto y la baja inversión en salud, solo el 2.8% del PIB; inequidades en atención, y las enfermedades crónicas, que cobran al país la falta de prevención, colocan al sistema de salud mexicano en deterioro.
Y aún más, hospitales de altas especialidades que, aunque están totalmente terminados, no operan por falta de personal especializado, lo que hace que estos centros operen con tasas de ocupación muy bajas. Y, por otro lado, la falta de evaluación en el uso del dinero erogado por un área de Comunicación Social que coloca a la Secretaría de Salud como la dependencia que más gastó en esa área (3 mil millones de pesos) este sexenio que concluye, llevan a la próxima administración a asumir un reto que, mucho tiene qué ver con transparencia.
Así describe para SALUD PRIMERO el Doctor Mauricio Hernández, ex director del Instituto Nacional de Salud Pública y quien encabezó la investigación impulsada por Mexicanos contra la Corrupción: “Salud Deteriorada, opacidad y negligencia en el sistema público de salud”, el escenario de la salud en México.
Y es que, a la luz de esta investigación, se reveló que los pocos recursos que se invierten en salud se ocupan de manera ineficiente, tomando decisiones equivocadas y que esto deja a la población más vulnerable sin posibilidad de acceder a una atención médica de calidad, a la que tiene derecho.
“En este estudio se analizaron los datos que reporta la OCDE sobre el desempeño de México en salud, y lo compara con otros países, y estos son parte de los resultados: Dentro de estos indicadores, México es de los países que menos invierte en salud, en proporción de gasto público: 2.8% del PIB y los mexicanos de bolsillo invertimos otro tanto, sobre todo los ciudadanos más pobres, quienes no tienen empleo formal o seguridad social, pero además, quienes sí la tienen, no pueden acceder al servicio que necesitan y terminan yendo a consultorios de farmacias, o con médicos privados. México es un país que reconoce el derecho a la salud, pero no lo facilita”.
Por otro lado, abunda el Doctor Hernández, las enfermedades crónicas avanzan; somos el segundo lugar en obesidad, tenemos una alta tasa de mortalidad infartos del corazón.
“Estos hallazgos indican que el desempeño de nuestro sistema de salud no es bueno. Los pocos recursos que invertimos los destinamos mal. En esta investigación descubrimos franca corrupción, por ejemplo en la vacuna por mordedura de perro no hay una patente y en México la vende un solo proveedor a un precio altísimo, y además sin control en los estados; es decir, a diferentes montos.
“También vimos que se toman decisiones no justificadas, por ejemplo, en la compra de insulina. El Seguro Popular compra insulina análoga muy cara y la eficacia es la misma de la tradicional. Entonces, por un lado hay desabasto y, por otro, se compra la insulina a precios tres, cuatro, o cinco veces más altos; con esos recursos se podría resolver el desabasto. ¿Qué influye? Una falta de política clara y que la industria encuentra sus maneras de influenciar.
“Es difícil seguir los contratos porque cuando se hace una licitación siempre hay cambios y al final los precios pueden incrementarse hasta en un 20%; es urgente mejorar el sistema informático, que cada contrato tenga una huella digital y que sea fácil de seguir a lo largo de la administración para documentar precios y ahorros finales o, incluso, encarecimiento.
En materia de prevención, el Doctor Mauricio Hernández destaca que para controlar las enfermedades crónicas se requiere de un “gran pacto en salud: para tener etiquetados claros e informativos, y para fortalecer el primer nivel de atención para que éste sea resolutivo y tenga el impacto de prevención y contención, y al mismo tiempo genere redes de atención médica que actualmente están fragmentadas en nuestro país.
Hospitales de Altas Especialidades, sin operar y Comunicación Social, con gastos sin medición
Otro de los temas abordados por este estudio se refiere a los Hospitales de Alta Especialidad, que representan la única alternativa para personas sin seguridad social. Estos hospitales debían suplir esta carencia pero no se ocupan porque “la Secretaría de Hacienda no da recursos a Salud para tener médicos, enfermeras, o personal especializado. Esto, por ejemplo, lo vimos en Ixtapaluca: El gobierno falla, pero el proveedor está contento porque como sea gana. Revisamos tres hospitales generales en el Estado de México y la situación es la misma”.
Y mientras, un área de Comunicación Social, que operó sin evaluación. “Esta área de Comunicación Social es la única administración en la historia moderna de la Secretaría de Salud que va a salir con menos recursos de los que tenía al entrar; gastó más 3 mil millones de pesos en campañas sustentadas en alertas; en emergencias epidemiológicas: zika, chikunguña, dengue, diabetes y obesidad. Son problemas serios, pero estos fondos salieron de manera poco controlada porque se usaron bajo este mecanismo de emergencia. Son miles de millones de pesos que no se evaluaron, que se aplicaron de forma directa, y no sabemos qué impacto tuvieron. Ni siquiera si las personas entenderon los mensajes.
“Se debe modificar la Ley de Comunicación Social para que estos usos discrecionales no se permitan, se pueden obviar licitaciones ante una emergencia, pero los recursos y resultados siempre deben ser evaluados para que los mexicanos que pagamos impuestos sepamos que se utilizaron bien esos fondos”.
En conclusión, el Doctor Hernández afirma que el denominador común hallado en esta investigación es la falta de transparencia, pues hay resistencia a compartir información, incluso al tratarse del número de niños y niñas que cuentan con cartilla de vacunación; y aun cuando tener acceso a estos reportes es derecho de cualquier mexicano.
“El reto para la administración entrante es combatir la corrupción, administrar mejor los recursos y dar rectoría a los programas implementados. La corrupción se da justo porque no hay un sistema de información transparente que garantice que los recursos destinados a salud se estén utilizando en forma óptima y en las necesidades urgentes”.
Violencia de Género
El especialista compartió también, en esta entrevista, su opinión acerca de la violencia de género y su punto de vista desde el ángulo de la salud:
“La Secretaría de Salud debía tener una participación más alta en lo que se refiere a violencia contra las mujeres, pues es después del seno familiar, donde se detectan las agresiones, pero muchas veces médicos, enfermeras trabajadoras sociales no están capacitados para detectarla y atenderla a tiempo. Hay un secretariado técnico de prevención de accidentes, pero éste debía ampliarse a lesiones intencionales, ese es un gran pendiente de la secretaría.
“Otro pendiente es la salud reproductiva, ahí posiblemente tengamos que adoptar la mayoría de edad sexual para que las mujeres puedan acudir a partir de los 16 años a tener consejería sobre su salud reproductiva, independientemente de la información que reciben en casa, que muchas veces ni es suficiente ni se ofrecen los medios para obtenerla”.
